A veces partimos
de presupuestos que son fruto del efecto de etiquetado o de nuestra
propia conciencia de lo que somos o creemos que somos capaces de hacer.
¿Qué
es lo que hace que unas personas, con el mismo nivel de formación
y circunstancias, sean brillantes y otras pasen desapercibidas?
¿Cómo conseguir estos cinco objetivos que siguen e
integrarlos a nuestro bagaje personal?
1.-
El conocimiento de las propias emociones.
Es decir, el conocimiento de uno mismo, la capacidad de reconocer un
mismo sentimiento en el mismo momento en que aparece, constituyendo
la piedra angular de la IE
2.- La capacidad para controlar las emociones. La conciencia
de uno mismo es una habilidad básica que nos permite controlar
nuestros sentimientos y adecuarlos al momento.
3.- La capacidad de motivarse a sí mismo. Con esto Salovey
y Mayer, y más tarde Goleman, quieren hacernos entender que el
control de la vida emocional y su subordinación a una meta puede
resultar esencial para "espolear" y mantener la atención,
la motivación y la creatividad. Es decir, esta habilidad ayuda
a aumentar la competencia no sólo social sino también
la sensación de eficacia en las empresas que se acometen. Este
aspecto se relaciona también con el concepto de Inteligencia
Exitosa propuesto actualmente por Sternberg (1998).
4.- El reconocimiento de las emociones ajenas. La empatía,
es decir, la capacidad para poder sintonizar con las señales
sociales sutiles indican qué necesitan o qué quieren los
demás.
5.- El control de las relaciones. Es una habilidad que presupone
relacionarnos adecuadamente con las emociones ajenas.