Sí,
para ser coach es preciso poseer una sólida formación
integral, técnico-científica con un fuerte contenido humanista.
Se puede complementar desde la psicología, la pedagogía,
la sociología o la filosofía, pero el coaching requiere
de nosotros una dimensión ética, personal y humana más
allá que la propia dimensión profesional. Y esta formación
ha de fraguarse en la experiencia, vivencias tratadas como modelo y
oportunidad de aprendizaje, con rigor y método para poder transmitirlo.
El coach debe ser realista, sin perder de vista el cielo, que no al
revés.
Es
imposible transmitir la calma, por ejemplo, si no la tenemos integrada
en el ser. Un coach no es un guía espiritual, como no es un médico
o consultor. El coach se encarga de llevarnos hacia el éxito
de nuestros objetivos una vez acordados. Básicamente hace un
análisis de la situación de partida, se basa en los puntos
fuertes de su cliente y establece una relación de confianza.
Después acuerda un plan, unos objetivos y unas metas. Al final,
sigue el proceso de cerca, sin que parezca necesario, pero está
ahí.
Claro
está que cada uno es lo que hace. El grupo de profesionales que
integra este website, proviene del mundo directivo o académico,
con formación universitaria en las áreas antes citadas.
En torno a este perfil profesional comenzamos a unir intereses y facilitar
entre nuestros colaboradores/as un sitio donde darse a conocer como
coach. Si quiere descargar el libro con el modelo, formatos y ejemplos,
puede hacerlo abonando previamente 15 euros mediante el botón
de compra:
¿Cómo
establecer una relación de confianza entre orientador y cliente?
Algunas
de las claves nos la ha proporcionado Carl Rogers, referente de la
psicología humanista o de la psicoterapia no directiva que
lleva su nombre.
- ¿Cómo
hacer que nuestro cliente nos perciba como una persona coherente,
fiable y segura
Sobre
todo con sinceridad, siendo tal como somos en lo más profundo.
Ésta es una realidad que nos inspira esa confianza en los
demás.
- ¿Puedo
ser expresivo como persona, de manera que pueda comunicar lo que soy
sin ambiguedades?
Nuestras
percepciones hacen que adoptemos actitudes defensivas que se notan
en nuestro discurso. Si puedo percibir mis propios sentimientos
y aceptarlos, probablemente pueda ser más coherente y sincero
conmigo mismo y con los demás.
- ¿Puedo
permitirme experimentar actitudes positivas hacia nuestro cliente?
La
calidez, el agrado, el interés y el respeto sinceros quedan
a veces de lado porque defendemos un status y adoptamos una posición
"profesional" interpersonal.
- ¿Soy
dueño de mis sentimientos y capaz de expresarlos como algo
que me pertenece?
Cuando
logro sentir con libertad la capacidad de ser persona independiente,
descubro que puedo comprender y aceptar al otro con mayor profundidad,
porque no temo perderme a mí mismo.
- ¿Puedo
permitir a mi cliente ser honesto o falso, infantil o adulto, deseperado
o confiado?
Es
típico de los asesores menos experimentados tratar de erigirse
como modelo de su cliente, mientras que los más experimentados
no suelen interferir en la personalidad de su cliente.
- ¿Puedo
penetrar en su mundo privado y sus sentimientos, y verlos como él
los ve?
La
mayor utilidad es cuando podemos ver y plantear con claridad los
significados de su experiencia que han permanecido oscuros o encubiertos
para él.
- ¿Puedo
aceptarlo tal como es? ¿Puedo comunicarle esta actitud?
Una
actitud incondicional permite el cambio y el desarrollo en el otro.
A veces, nuestra actitud condicional es causa de nuestros temores
de sentirnos amenazados por sus sentimientos.
- ¿Puedo
liberar al cliente de la amenaza de la evaluación externa?
Cuanto
más libre de juicios y evaluacion es pueda mantener una relación,
tanto más fácil resultará a la otra persona
situar el foco de evaluación y el centro de responsabilidad
en sí mismo

Para
pensar...
A veces
durante nuestro camino en el desierto nos cuesta creer que existen
otros lugares, otras gentes
Otras
veces nos distraemos buscando afuera y nos perdemos la esencia del
presente
Y otras
muchas la marcha en el camino nos impide tomar refresco, no ya para
descansar sino para poder retomarlo con más fuerza.
Pero
existen otros lugares, existen otras gentes
Es verdad
que el camino nos exige toda nuestra atención y nos envuelve,
pero eso no nos debe impedir dedicarnos algunos momentos
También
es verdad que en el exterior hallamos algunas respuestas, aunque es
más cierto que es dentro donde están todas las preguntas.
Procúrate
siempre a los mejores compañeros para emprender el camino
No olvides
llevar sólo lo imprescindible en tu equipaje
Y comiénzalo
con todas las ganas del mundo.
Descubre
nuevas sendas y muestralas al resto del mundo...
Entrega
siempre lo mejor de ti, porque eso te hará más noble
y más grande, pero sobre todo porque es tu condición
natural...
Haz de tu interior tu mejor fortaleza, sin que ello te suponga aislarte
de la realidad.
Hazte
acompañar de sinceridad, con tus amigos, con las ideas y contigo.
Procura
abrirte a cualquier otra forma de conocimiento y a valorar lo que
te dicen los demás.
Ama al
medio, respétalo y cuídalo como si de una parte más
de tu cuerpo se tratase
Y no
hagas de ello un motivo para reclamar ningún premio, el premio
es poder hacerlo.
Sueña
cada noche, para que tras cada amanecer puedas realizar tus sueños...
Aprovecha
cada segundo para que el próximo sea más intenso...
Descubre en el rincón más pequeño el lugar más
grande del universo.
Textos:
Ricardo Sotillo