Trataremos
desde este texto aquellos aspectos que se relacionan con la política
y nuestro posicionamiento con respecto a ella. En primer lugar aclararé
convenientemente que mi pretensión si es que hay alguna
concreta no se centra en cambiar las ideas de los demás
ni mucho menos la de las personas más cercanas. Eso sería
tanto como negar lo que el gran sabio decía hace dos mil y
pico de años a sus discípulos de la Academia. Si no
lo consiguió él, sería vano e inútil tratar
de hacerlo yo. Lo que sí traeré a estas notas es determinada
información filtrada por el tamiz de mis propios sentidos y
de mis propios pensamientos. Estoy seguro de que si la política
fuera una persona, correspondería una parte a su conciencia
o a su código ético; la otra parte sería su aparato
digestivo. El resto bien podría repartirse en las diferentes
opciones sin diferencia alguna.
Me
cuesta trabajo obviar la denominación clásica de la
izquierda y la derecha. Tan sólo una aclaración de índole
histórica para manifestar que la izquierda y la derecha no
son más que los lugares que ocuparon en el sillón a
cada uno de los lados del Presidente de la Asamblea que se constituyó
en la Revolución Francesa. A la derecha estaba sentado el representante
de los que defendían la continuidad del régimen que
había anteriormente, mientras que a la izquierda se sentaba
el representante de los que defendían el cambio y la abolición
del régimen anterior.
Es
muy común e incluso políticamente correcto referirse
a los progresistas o a los socialdemócratas cuando nos referimos
a la izquierda de manera más suave, y del mismo modo, referirnos
a los liberales o a los conservadores cuando hablamos de la derecha.
Lo cierto es que el hábito no hace al monje ni el nombre cambia
lo que subyace en el interior de las cosas. Sí que es verdad
que la izquierda de las tesis de Marx o la derecha Hitleriana no tienen
cabida ya en nuestro mundo o no deberían tenerla- pero
puestos a escoger me quedaría con la del autor de "El
Capital".
Ahora
me propongo dejar una serie de cuestiones que creo tenemos pendientes
con nuestra sociedad: son los grandes temas sociales que aún
debemos resolver. Y debemos hacerlo desde una visión amplia
y generosa. Con ciertas dosis de utopía y sin perder el contacto
de nuestros pies con la tierra, eso sí, con la mirada puesta
en el horizonte, allá por donde despunta el mismo cielo. ¿Cuáles
son esos temas? He aquí una lista para abrir nuestros ojos:
La
globalización
La
desigualdad entre países
Los
movimientos migratorios
La
carrera armamentista
La
exclusión y la marginación social
Las
drogas, los menores, la educación, la salud...
¿Alguien
se apunta?
Ricardo Sotillo