LA PRAXIS DE LA
MEDICINA
La
Medicina trata del estudio del hombre enfermo y de las enfermedades;
y la enfermedad toma realidad en el hombre, por lo que los médicos
nos encontramos no con enfermedades, sino con hombres enfermos. Por
tanto, puede decirse que la práctica de la medicina es mucho
más que la aplicación de principios científicos.
Los médicos nos ocupamos de seres humanos en necesidad de ayuda
y cuando un paciente se presenta ante nosotros -en un terreno que
le es extraño y poco familiar-, además de conocimientos
profundos y tecnología, espera y quiere que le escuchemos y
que le comprendamos.
El
enfoque y el objetivo continuo de nuestra labor es el paciente y el
bienestar de éste. El paciente desea que los médicos
nos interesemos por ellos como seres humanos. Y, aunque en términos
simples se puede describir al paciente como el ser humano que tiene
necesidad de auxilio y acude solicitando ayuda a causa de un problema
en relación a su salud, no debemos olvidar que cada persona
es peculiar dentro de una vida que es enormemente compleja, y que
la realidad de ese hombre enfermo está sometida a circunstancias
personales, ambientales y sociales que hacen que no pueda ser considerado
como un simple objeto.
Durante
mis años de prácticas como interno, tuve el privilegio
de haber contado con un maestro a quien recuerdo con gratitud por
las enseñanzas que recibí y que aún preservo
hoy, después de treinta años.
Mi actitud
siempre fue atenta en mi determinación por aprender. Solía
analizar sus gestos y sus actitudes con meticulosidad, y recuerdo
que en una ocasión, al finalizar una consulta en el Policlínico
"Hernández Díaz", le hice una referencia a
su costumbre de levantarse para acompañar hasta la puerta para
despedirse del enfermo dándole la mano.
"No
olvides nunca esto que te voy a decir: El primer acto del tratamiento
es el dar la mano al enfermo".
Yo, que
por aquel entonces me encontraba en fase de formación, tenía
asumido que los pacientes que acudían a estas consultas especializadas
sólo necesitaban encontrarse con profesionales capacitados
y lo mejor de la ciencia y tecnología médicas. Al exponerle
mi pensamiento, recuerdo que concluyó su lección magistral
en términos parecidos a estos:
"La
praxis de la Medicina, o lo que es lo mismo su acción práctica
o la clínica auténtica es la que ejerce un hombre frente
a otro hombre, un hombre que sufre y busca ayuda frente a otro que
está preparado y dispuesto a darla; Por tanto, si quieres llegar
a ser un buen médico es necesario que cultives todos los aspectos
de la facultad humana y los lleves a la práctica clínica".
Decía Marañón que un dolor curado justifica toda
la vida de un médico, pero hay que señalar que esta
intención curativa no siempre puede llevarse totalmente a efecto.
Por ello, lo que es esencial de la Medicina, "el que un hombre
con su saber ayude a otro a sanar", debe cambiarse por el de
"tratar", "ayudar", "soportar", "consolar",
quedando patente que el concepto de tratamiento no es igual al de
farmacoterapia.
Con la
lección aprendida, desde mi modesto ejercicio profesional,
siempre acompaño al acto de dar la mano al despedir a mis pacientes
de una frase que expresa mi clara y decidida intención: "espero
servirle de ayuda".
Manuel
Sotillo Hidalgo