Los
factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares disminuyen
mediante la práctica de ejercicio de forma regular.
La evidencia
de la relación entre la práctica regular de ejercicio
físico moderado y la salud es irrefutable. Esta práctica
moderada de ejercicio físico, según las revisiones bibliográficas
consultadas, supone una demostrada efectividad en el fomento de una
buena salud a largo plazo, pues, entre los beneficios que puede producir
cabe citar los siguientes:
"
Fomenta la sensación de bienestar: incluso un breve periodo
de ejercicio físico contribuye a desarrollar una sensación
de bienestar y una imagen corporal positiva.
" Aumenta la resistencia y refuerza la energía: la actividad
física moderada y regular desarrolla resistencia y proporciona
reservas de energía.
" Alivia el estrés y la tensión: el ejercicio físico
reporta efectos psicológicos y fisiológicos importantes
que mejoran el humor y autoestima y reducen la ansiedad y el estrés.
" Fomenta la relajación y el equilibrio mental: las pruebas
demuestran que el aumentar la resistencia a la fatiga gracias al ejercicio
practicado con regularidad ayuda al individuo a enfrentarse a situaciones
tensas.
" Beneficia el control del peso: una dieta sensata y el ejercicio
físico practicado regularmente ayudan a controlar el peso.
" Ayuda a mantener la agilidad y flexibilidad: la actividad física
regular y variada que abarque distintos grupos musculares contribuye
a la flexibilidad.
" Mejora la situación cardiovascular: al mejorar la condición
física, disminuye la frecuencia cardiaca, mejora la respiración,
el riesgo de cardiopatías coronarias disminuye y es posible
reducir la hipertensión.
" Retrasa la aparición de la osteoporosis: la actividad
física practicada de forma regular contribuye a fortalecer
los huesos y reduce la incidencia de osteoporosis.
En la práctica de ejercicio físico desempeñan
un importante papel varios factores:
La motivación
y confianza en nuestra capacidad para el ejercicio son los factores
que más nos predisponen para realizar ejercicio físico.
Por el contrario, los factores que nos predisponen al abandono o la
no iniciación en la actividad física incluyen la falta
de conocimiento, la creencia de que el ejercicio no es necesario y
las actitudes negativas hacia el ejercicio.
Los factores que más nos habilitan para el ejercicio físico
son una selección flexible de los objetivos, la posibilidad
de aumentar diariamente la actividad física y a la vez de realizar
sólo ejercicios moderados, menos fatigosos. Los factores que
nos impulsan a una actividad física continuada son la accesibilidad
y facilidades para la práctica de ejercicio, costes reducidos
y entorno adecuado para el ejercicio físico.
Los
factores que refuerzan la disposición para la actividad física
continuada incluyen:
"
Las experiencias positivas obtenidas con la práctica de ejercicio
que mejoran la sensación de bienestar;
" El apoyo de la familia y cónyuges;
" Asesoramiento y recomendaciones formuladas por los responsables
de la vigilancia de la salud;
" Los mensajes publicitarios y los medios de comunicación
que muestran de forma positiva el ejercicio físico.
Manuel
Sotillo Hidalgo