EFECTIVIDAD
PERSONAL Y ORGANIZACIÓNAL
E INTELIGENCIA EMOCIONAL
SINTESIS:
Es
necesario considerar seriamente las ideas propuestas por Stephen E.
Covey porque pueden ayudar muy efectivamente en el propósito
de contribuir al desarrollo personal y organizacional. ¿Son ideas
difíciles de aplicar, quizá algo costosas y, además,
con resultados más mediatos que inmediatos? Es posible que la
respuesta sea afirmativa; sin embargo, en el tema de la efectividad
personal y organizacional, de la misma manera que en el de la inteligencia
emocional, todavía no se conocen atajos, caminos cortos o rutas
fáciles.
CONTENIDO
Presentación.
1°.
¿Quién es Stephen R. Covey?
2°.
Fundamentos de la efectividad personal y organizacional.
2.1
Paradigmas.
2.2
Principios.
2.3
Proceso de adentro hacia fuera.
2.4
Hábitos de efectividad.
2.5
Niveles de efectividad.
3°.
Los hábitos de la efectividad personal y organizacional.
3.1
Primer hábito: Sea proactivo.
3.2
Segundo hábito: Empiece con un fin en mente.
3.3
Tercer hábito: Establezca primero lo primero.
3.4.
Cuarto hábito: Piense en ganar / ganar.
3.5
Quinto hábito: Procure primero comprender y después ser
comprendido.
3.6
Sexto hábito: Sinergice.
3.7
Séptimo hábito: Afile la sierra.
4°.
La sinergia de los hábitos de la efectividad personal y organizacional.
5°.
La inteligencia emocional: Una necesidad y una esperanza.
6°.
Los problemas existenciales del mundo contemporáneo.
7°.
¿Qué es la inteligencia emocional?
8°.
La efectividad personal y organizacional y la inteligencia emocional.
9°.
Las personas y los líderes centrados en principios.
10°.
Reflexiones finales.
Bibliografía
básica.
Presentación.
Con
el propósito de contribuir con la difusión de la propuesta
de efectividad personal y organizacional de Stephen R. Covey, que a
todas luces es de capital importancia para impulsar el desarrollo de
las personas y organizaciones en un escenario mundial de intensos cambios,
crecientes desafíos y exigencias de mayor competitividad, desarrollo
en este trabajo algunos de sus conceptos más importantes. Asimismo,
presento algunas ideas acerca del nuevo concepto de inteligencia emocional
y la importancia que tiene para el desarrollo del individuo y las organizaciones,
de acuerdo a los estudios de Daniel Goleman. Entre Covey, con su visión
administrativa, y Goleman, con su visión psicológica,
introduzco algunas ideas generales sobre Viktor E. Frankl, con su visión
filosófica, sobre los problemas existenciales del mundo contemporáneo.
A
pesar de que Stephen R. Covey y Daniel Goleman son autores muy conocidos
en los Estados Unidos, su país de origen, así como en
muchas partes del mundo, en nuestro medio realmente no lo son. Pienso,
entonces, que la oportunidad es propicia para conocer sus ideas, primero,
así como valorar la posibilidad de aplicarlas, después.
1°.
¿Quién es Stephen R. Covey?
Una
década atrás Stephen R. Covey, el denominado Sócrates
americano, escribió: Los 7 hábitos de la gente altamente
efectiva (1989), convirtiéndose su libro en un extraordinario
éxito de ventas en su país, primero, y en el resto del
mundo, después.
A
la fecha este excepcional libro se ha traducido a más de veinticinco
idiomas, se ha editado en un número mayor a los doce millones
de ejemplares y su estudio se multiplica cada día más.
En idioma castellano este libro fue editado en 1990 por la Editorial
Paidós Ibérica S.A. con el nombre de: Los 7 hábitos
de la gente altamente efectiva. La revolución ética en
la vida cotidiana y en la empresa.
Después
de este gran éxito editorial, Covey ha continuado su carrera
de escritor, escribiendo las obras: El liderazgo centrado en principios
(1990); Meditaciones diarias para la gente altamente efectiva (1994);
Primero lo primero (1994), escrito con la colaboración de A.
Roger Merrill y Rebecca R. Merrill; Los 7 hábitos de las familias
altamente efectivas (1998); The Nature of Leadership (1999), escrito
con la participación de A. Roger Merril y Dewitt Jones; y Living
the 7 habits: Story of Courage and Inspirations (1999), éstos
dos últimos libros todavía sin traducir a nuestro idioma.
Stephen
R. Covey, BA por la Universidad de Utah, MBA por la Universidad de Harvard
y Ph.D por la Bringham Young University, ha sido considerado por la
prestigiosa revista Time como uno de los veinticinco estadounidense
más influyentes de su país. El doctor Covey también
se ha hecho merecedor a numerosos premios por la excelencia de su contribución
al desarrollo de las personas y organizaciones.
Actualmente
el doctor Covey lidera la Franklin Covey Company, importante firma que
realiza, entre otras actividades, estudios y aplicaciones sobre Liderazgo
Centrado en Principios en las organizaciones e instituciones más
importantes del mundo. Su portafolio de clientes incluye 82 de las 100
Fortune y más de dos tercios de las 500 Fortune, miles de medianas
y pequeñas empresas y entidades gubernamentales y muchos miles
más de familias y personas en todo el mundo.
Los
productos y servicios Covey se encuentran disponibles en más
de veintiocho idiomas, y sus productos de planeación son utilizados
por mas de 15 millones de personas. La organización Franklin
Covey tiene una red mundial de oficinas y tiendas; cuenta con una Sede
Central ubicada en Salt Lake, Utah (USA), y más de cien representaciones
dispersas en los Estados Unidos de Norteamérica, Europa, Asia,
América Latina, Oceanía y Africa.
Stephen
R. Covey propone en su consagrada obra: Los 7 hábitos de la gente
altamente efectiva, una renovada filosofía de vida sustentada
en la comprensión y aplicación de los siete hábitos
de efectividad personal y organizacional. Tales hábitos -síntesis
de su estudio magistral sobre la cultura del éxito en doscientos
años en los Estados Unidos- son los siguientes: 1. Sea proactivo;
2. Empiece con un fin en mente; 3. Establezca primero lo primero; 4.
Piense en ganar / ganar; 5. Procure primero comprender y después
ser comprendido; 6. Sinergice; y 7. Afile la sierra.
La
pregunta que seguramente muchos podemos hacernos, es la siguiente: ¿Por
qué el primer libro de Stephen R. Covey -Los 7 hábitos
de la gente altamente efectiva- ha causado sensación en todo
el mundo?
Me
arriesgaré a señalar tres razones para intentar explicar
este singular éxito editorial, el mismo que, a su vez, ha originado
un extraordinario éxito empresarial reflejado en Franklin Covey
Company.
Primero,
porque el libro en mención se encuentra muy sólidamente
fundamentado en los estudios que realizara Stephen R. Covey sobre las
ideas escritas sobre el éxito en los últimos doscientos
años en su país de origen. En efecto, el propio autor
señala que su estudio sobre la literatura del éxito comprende
los millares de escritos realizados desde 1776 en su país. Este
extraordinario conocimiento no constituiría sino la esencia de
la sabiduría de un pueblo democrático sobre el arte de
vivir basándose en principios.
Segundo,
porque las ideas de Stephen R. Covey son sumamente didácticas
y enriquecedoras para todo aquel que sea capaz de responder al desafío
personal que le plantea su propia superación. Sobre la base del
importante concepto de principios sustenta la arquitectura de los siete
hábitos de las personas altamente efectivas. Sin perder profundidad
conceptual, Covey plantea todo un programa de desarrollo aplicable a
individuos, familias, grupos y organizaciones de todo tipo.
Tercero,
porque el libro de Stephen R. Covey llega a la comunidad en el tiempo
preciso para ser valorado, asimilado y explotado. Es indudable que existe
en las personas una necesidad de encontrar un sentido a sus propias
vidas, así como también es innegable que las ideas de
Covey se trasforman en las manos de cada cual en poderosas herramientas
de modelamiento de la propia vida.
Stephen
R. Covey ha iluminado en nuestra época la necesidad de comprensión
sobre el camino de desarrollo personal y organizacional. Corresponde
ahora a cada individuo y organización recorrer el fatigoso y
largo camino que conduce a la propia superación. Cada cual iluminará
su vida con una mayor comprensión y superación en sus
propias circunstancias. Ese es el reto que a cada uno de nosotros nos
toca responder con la calidad de nuestras decisiones y acciones.
2°.
Fundamentos de la efectividad personal y organizacional.
Las
cinco columnas que sostienen la estructura conceptual del pensamiento
de Stephen R. Covey, son las siguientes: 1. Paradigmas; 2. Principios;
3. Proceso de adentro hacia fuera; 4. Hábitos de efectividad;
y 5. Niveles de efectividad. Conviene al llegar a este punto explicar
someramente cada uno de estos conceptos para entender los hábitos
de la efectividad personal y organizacional.
2.1
Paradigmas.
De
acuerdo con Covey, los paradigmas son los modos en que las personas
ven el mundo, en el sentido de percepción, comprensión
o interpretación. Otro modo de entender los paradigmas es la
idea de que son teorías, explicaciones, modelos o supuestos que
son útiles para explicar la realidad. Los paradigmas no serían
sino mapas de nuestras mentes y corazones que dan origen a nuestras
actitudes y conductas y, en última instancia, a resultados.
La
psicología tiene tres paradigmas importantes para entender el
psiquismo y comportamiento humanos. Un paradigma -o fuerza psicológica-
es el psicoanálisis de Sigmund Freud; otro es el conductismo
de John B. Watson; y, por último, el humanismo de Abraham H.
Maslow. Desde luego que cada uno de estos paradigmas o fuerzas psicológicas
se han dividido en muchísimas otras, pero este tema no constituye
propiamente un motivo central de esta exposición.
En
administración también podemos encontrar pensamientos
administrativos paradigmáticos. En el siglo XVIII aparecieron
las ideas de Adam Smith; en el siglo XIX las ideas de Charles Babbage;
en los inicios del siglo XX las ideas de Frederick W. Taylor; y, finalmente,
en las postrimerías de este siglo las ideas de W. Edwards Deming.
2.2
Principios.
Los
principios -siempre en la visión de Covey- son leyes naturales
en la dimensión humana que gobiernan la efectividad y que no
pueden quebrantarse. Estos principios representan verdades profundas,
fundamentales, duraderas, universales y permanentes que han sido reconocidas
por todas las civilizaciones importantes a través del tiempo.
Si
los paradigmas son el mapa, pues los principios son el territorio. Uno
de los principios más importantes es la ley de la cosecha. Bastaría
para comprenderlo preguntarnos lo siguiente: ¿Podemos cosechar
aquello que no hemos sembrado con nuestro propio esfuerzo? Algunos otros
principios son los siguientes: Calidad, cambio, desarrollo, dignidad
humana, educación, integridad, rectitud, servicio, potencial
y proceso.
2.3
Proceso de adentro hacia fuera.
Conforme
a Covey, el proceso de cambio y desarrollo personal siempre se produce
de adentro hacia fuera, y se sustenta en los principios, la persona
humana (carácter, paradigmas y motivaciones) y los hábitos
de la efectividad. Esto quiere decir que los programas de cambio y desarrollo
personal para poder ser realmente efectivos tienen antes que ser asimilados
internamente por la persona traspasando las resistencias internas y
las barreras externas.
2.4
Hábitos de efectividad.
Los
hábitos de la efectividad personal y organizacional constituyen
un nuevo paradigma propuesto por Stephen R. Covey, sustentados en siete
hábitos reconocidos por nuestro autor en su original y productivo
estudio acerca de la literatura del éxito en su país durante
el período 1776 - 1976.
Los
hábitos no serían sino la resultante de la intersección
de tres elementos: 1. Conocimiento, responde al qué hacer y por
qué; 2. Capacidad, responde al cómo hacer; y 3. Deseo,
responde al querer hacer o motivación. Estos tres elementos son
requeridos para convertir algo en un hábito en nuestras vidas.
Veamos,
a título de ilustración, el hábito de la lectura
a través de estos tres elementos: 1. ¿Qué debo
leer y por qué debo leer?; 2. ¿Cómo debo leer?;
3. ¿Deseo leer? Si una determinada persona carece del hábito
de la lectura, resulta indudable que uno o más de estos elementos
no están en la intersección. A propósito del hábito
de la lectura, recientes estadísticas oficiales informan, por
ejemplo, que el Perú sólo supera en índice de lectoría
en América Latina a Haití. Como contrapeso de esta situación
podemos decir que el hábito de ver la televisión está
reemplazando al hábito de la lectura. Lastima, sí, que
la televisión peruana no ofrezca todavía todas las posibilidades
educativas que debiera poner al servicio de su propia comunidad.
La
clave de la efectividad es la relación entre la producción
y la capacidad de producción. Covey ilustra muy bien esta relación
narrando la fábula de Esopo de la gallina de los huevos de oro.
Cuenta el fabulista que en cierta ocasión un granjero tuvo la
dicha de encontrarse con una gallina que ponía cada día
un huevo de oro. No dando crédito a lo que sus sentidos percibían,
el desconfiado granjero hizo verificar por otras personas el huevo.
Y en efecto, pudo realmente comprobar que el huevo era de oro. Por cierto
que nuestro granjero enriqueció notablemente, pues cada día
que pasaba la gallina le ponía un huevo de oro. No pasó
mucho tiempo antes de que sus ambiciones desmedidas le hicieran pensar
que era mejor dar muerte a la gallina para tener de una vez todos los
huevos de oro. En efecto, sin pensarlo más decidió matar
a la gallina de los huevos de oro. Mas al darle muerte y abrirla comprobó
para su desesperación que en su interior no había ningún
huevo de oro. Había matado sin pensar en las consecuencias a
la gallina de los huevos de oro. Así, pues, el huevo de oro de
cada día de la gallina representa la producción, así
como la gallina representa la capacidad de producción.
Los
siete hábitos encarnan principios esenciales arraigados en nuestra
conciencia moral y en nuestro sentido común. Los hábitos
de la efectividad, son los siguientes: 1. Sea proactivo -hábito
de la responsabilidad-; 2. Empiece con un fin en mente -hábito
del liderazgo personal-; 3. Establezca primero lo primero -hábito
de la administración personal-; 4. Piense en ganar / ganar -hábito
del beneficio mutuo-; 5. Procure primero comprender y después
ser comprendido -hábito de la comunicación efectiva-;
6. Sinergice -hábito de la interdependencia-; y 7. Afile la sierra
-habito de la mejora continua-.
2.5
Niveles de efectividad.
Estos
niveles de efectividad, siempre en la visión de Covey, son los
siguientes: 1. Efectividad personal; 2. Efectividad interpersonal; 3.Efectividad
gerencial; y 4. Efectividad organizacional. Veamos muy brevemente cada
uno de estos niveles de efectividad:
1.
La efectividad personal, basada en el principio de la confiabilidad,
constituye la relación conmigo mismo;
2.
La efectividad interpersonal, sustentada en el principio de confianza,
son mis relaciones e interacciones con los demás;
3.
La efectividad gerencial, sostenida en el principio del facultamiento,
es la responsabilidad de hacer que otros lleven a cabo determinada tarea
con un claro sentido de responsabilidad y compromiso; y
4.
La efectividad organizacional, soportada en el principio de alineamiento,
es la necesidad de organizar a las personas en armonía con las
líneas maestras de la organización.
3°.
Los hábitos de la efectividad personal y organizacional.
3.1
Primer habito: Sea proactivo.
Este
hábito de efectividad representa la posibilidad de asumir nuevos
desafíos en un ambiente de libertad individual y responsabilidad
social de la persona humana. Este es el hábito de la conciencia
y conducta de responsabilidad, el que resulta determinante en cada persona
para comprender sus realizaciones y frustraciones, sus retos y sus respuestas,
sus ambiciones y sus logros.
Es
muy importante entender que entre los estímulos, procedentes
del ambiente externo e interno, y las respuestas, manifestadas en conductas
observables o no, existe la libertad interior de decidir. Esta es evidentemente
una postura no determinista, tal como el propio Viktor E. Frankl la
señalara al considerarla la última de las libertades humanas.
Al hombre se le puede despojar de todo salvo la de elegir sus valores
de actitud frente a las circunstancias de su propia vida. Una lección
magistral de libertad interior de elegir la dio el propio Frankl a raíz
de su dolorosa experiencia durante sus años de confinamiento
(1942 - 1945) en cuatro campos de concentración nazi. Su extraordinario
libro: Un psicólogo en un campo de concentración (1946),
publicado después con el título de: El hombre en busca
de sentido, siempre perdurará como uno de los más valiosos
legados de valor y esperanza humanas en las condiciones más difíciles
de soportar para un ser humano.
Algunos
ejemplos ilustrativos sobre lo que constituye el hábito de la
responsabilidad, son los siguientes:
Valore
positivamente la proactividad porque su práctica cotidiana le
significará también mayor libertad personal.
Sienta, piense y actúe reconociendo que su familia es su responsabilidad
más importante.
Acepte nuevos retos que lo desafíen a cuestionar y romper su
precaria seguridad para desarrollarse cada vez más.
Supere con decisión y valor las barreras internas y externas
que le impiden actuar en forma proactiva.
Anticípese al futuro diseñando con creatividad y oportunidad
acciones preventivas.
Actúe con suma responsabilidad en su trabajo como un camino inteligente
para progresar.
Reafirme día a día la responsabilidad que tiene sobre
su propia vida.
3.2 Segundo hábito: Empiece con un fin en mente.
Este
hábito de efectividad refleja el liderazgo personal y satisface
plenamente la necesidad de encontrar un sentido a la propia existencia.
Este es el hábito de la primera creación o creación
mental, el que resulta esencial en cada persona para comprender el cumplimiento
de su misión existencial.
Las
observaciones y estudios realizados acerca de la visión de futuro
revelan que esta es en verdad extraordinaria y, tal como lo considera
Stephen R. Covey, el poder de una visión de futuro es increíble.
La literatura mundial abunda en casos que demuestran la manera en que
la visión de futuro posibilita el cumplimiento de los propios
objetivos. Viktor E. Frankl lo demostró personalmente, así
como en los casos de aquellos otros individuos enfrentados a situaciones
límites en los campos de concentración nazi. Benjamin
Singer también comprobó el caso de niños escolares
que tenían una imagen de roles centrados en el futuro y su influencia
para su desarrollo. Andrew Campbell y Laura L. Nash estudiaron la influencia
del sentido de misión para el caso de las organizaciones y equipos.
Por último, Fred Polak estudió, para el caso de las civilizaciones,
la influencia de la visión colectiva de futuro.
Algunos
ejemplos ilustrativos sobre lo que es el hábito del liderazgo
personal, son los siguientes:
Decida
y actúe iluminándose con su propia visión de futuro.
Dirija su vida previendo su derrotero futuro.
Contraste sus decisiones y acciones con su misión personal y
realice los ajustes que correspondan.
Acepte que su vida tiene un sentido . . . pero reconozca también
que es usted quien tiene que descubrirlo.
Identifique los principios y valores que orientan su propia vida.
Determine el sentido de su vida y comprométase con el mismo.
Lidere su vida trazando el rumbo que recorrerá hoy y mañana.
3.3 Tercer hábito: Establezca primero lo primero.
Este
hábito de efectividad interpreta la idea de la administración
personal, y su aplicación inteligente posibilita que las personas
puedan encontrar la diferencia entre lo importante y lo urgente para
ser más efectivas. Este es el hábito de la segunda creación
o creación física, el que resulta básico para comprender
la calidad de las decisiones y acciones en el día a día.
Existen
varias generaciones de aplicaciones inteligentes respecto a la administración
del tiempo, cada una de las cuales ha logrado un avance sustantivo con
respecto a la anterior: Desde la primera, basada en las notas y listas
de tareas; pasando por la segunda, apoyada en las agendas; hasta la
tercera, fundamentada en la administración del tiempo. Stephen
R. Covey ha propuesto una cuarta que encuentra su sustento en la matriz
de administración personal, en la que cada actividad puede ser
clasificada según dos criterios: 1) Urgencia, aquellas actividades
que requieren una acción inmediata; y 2) Importancia, aquellas
actividades que tienen que ver con los resultados. Así, cada
actividad es susceptible de clasificarse en los siguientes cuadrantes:
1) Urgente e importante: Administración por crisis; 2) No urgente
e importante: Administración proactiva; 3) Urgente y no importante:
Administración reactiva; y 4) No urgente y no importante: Administración
inefectiva. Resulta obvio que es el segundo cuadrante el que resulta
clave para el logro de la efectividad.
Algunos
ejemplos ilustrativos sobre el hábito de la administración
personal, son los siguientes:
Defina
en forma prioritaria los objetivos y metas que deberá alcanzar
en el corto, mediano y largo plazo.
Decida sobre aquello que no es urgente pero sí importante en
su vida . . . y determine actuar en consecuencia.
Precise sus roles y objetivos, esfuércese por cumplirlos . .
. y renuévelos.
Establezca un modelo de conducta que le permita ser plenamente interdependiente.
Efectivice sus resultados definiendo previamente la jerarquía
de sus obligaciones.
Trabaje y comprométase diariamente sobre su victoria privada.
Practique a diario el uso de su planificador (agenda) para marcar día
a día la diferencia.
3.4 Cuarto habito: Piense en ganar / ganar.
Este
hábito de efectividad ejemplifica el beneficio mutuo y ayuda
poderosamente a encontrar el equilibrio en las relaciones humanas con
un sentido de bien común y equidad. Este es el hábito
que posibilita el logro de satisfacciones compartidas entre todas aquellas
personas que participan en un proceso de negociación.
Este
hábito comprende el estudio de seis paradigmas de interacción
humana: 1) ganar / ganar; 2) gano / pierdes; 3) pierdo / ganas; 4) pierdo
/ pierdes; 5) Gano; y 6) ganar / ganar o no hay trato. Cada uno de estos
paradigmas es un modelo de relaciones humanas que conlleva determinados
objetivos y logros; sin embargo, el primer modelo de los nombrados en
una realidad interdependiente es el único viable. Este primer
modelo representa beneficios mutuamente satisfactorios, además
de que supone aprendizaje recíproco e influencia mutua. La historia
de los conflictos en todos los ámbitos psicológicos y
sociales refleja la ausencia de esta comprensión, primero, y
la práctica desafortunada de las negociaciones, después.
Los procesos de negociación colectiva llevados en forma periódica
entre representaciones empresariales y sindicales reflejan, en la mayoría
de las realidades empresariales latinoamericanas, un modelo basado en
el paradigma gano / pierdes, el mismo que a la postre se convierte en
un paradigma pierdo / pierdes.
Algunos
ejemplos ilustrativos sobre el hábito del beneficio mutuo, son
los siguientes:
Piense
que si trata al otro como a usted mismo le gustaría ser tratado,
estaría sembrando la semilla del ganar / ganar.
Acepte el hecho de que tanto usted como los demás pueden y deben
resultar beneficiados en una negociación.
Negocie actuando con integridad, madurez y mentalidad de abundancia.
Decida aquello que favorezca el bien común y la equidad.
Actúe pensando en que todos deben beneficiarse.
Cultive una filosofía de vida ganar / ganar en la vida familiar,
laboral y social.
Estimule la inteligencia del equipo de trabajo aportando una filosofía
y conducta sustentada en ganar / ganar.
3.5 Quinto hábito: Procure primero comprender y después
ser comprendido.
Este
hábito de efectividad describe la comunicación efectiva
y conviene aplicarlo a los efectos de desarrollar los beneficios de
la inteligencia emocional y obtener un clima social de respeto y convivencia
armoniosa. Este es el hábito que sustenta la necesidad de comprender
con empatía al otro para después ser comprendido y poder
edificar relaciones interpersonales más constructivas.
Destaca
muy especialmente en este hábito la importancia de la escucha
empática en el proceso de la comunicación humana. Si bien
todos los hábitos de la efectividad se encuentran muy relacionados
con la inteligencia emocional, este hábito lo está en
un grado mayor por sus propias connotaciones emocionales. Se ha comprobado
a través de diversos estudios que la escucha activa resulta para
el supervisor una aptitud crítica para obtener el éxito
en su gestión. Esta escucha es con la intención sincera
de comprender profunda y realmente a la otra persona. Puede recordarse
aquí que la antigua filosofía griega reconoce el ethos,
fundamento del carácter e integridad; el pathos, base de la empatía
y el sentimiento; y el logos, sustento de la lógica y la razón.
Algunos
ejemplos ilustrativos sobre el hábito de la comunicación
empática, son los siguientes:
Aprenda
mentalmente a ponerse en los zapatos del otro para empezar a comprenderlo.
Pregúntese si la calidad de su comunicación con las personas
aporta el respeto necesario y posibilita una convivencia armoniosa.
Reconozca que para comprender al otro deberá aprender a escucharlo
. . . con la mente abierta.
Entienda al otro para comunicarse, primero, y encontrar juntos una solución
efectiva, después.
Compórtese con la necesaria firmeza y seguridad frente a los
demás para ser escuchado.
Realice depósitos constantes y positivos en la cuenta bancaria
emocional de los demás.
Aprenda a establecer una comunicación empática escuchando
y dejándose escuchar.
3.6 Sexto hábito: Sinergice.
Este
hábito de efectividad implica la interdependencia y es el producto
social de individuos, familias, equipos de trabajo y organizaciones
bien integradas, productivas y creativas. Este es el hábito que
fundamenta los logros sinérgicos del trabajo en equipo, vale
decir de aquellos equipos en los que el resultado del colectivo es mayor
que la simple suma de sus integrantes. También podría
afirmarse que el cociente intelectual del equipo es mayor que el promedio
del cociente intelectual de aquellos que participan en su composición.
La
sinergia es un producto resultante de la calidad de las relaciones internas
y externas de calidad singular. Así, la sinergia intrapersonal
es consecuencia de la práctica de los tres primeros hábitos
que propician la victoria privada o maestría personal; en tanto
que la sinergia interpersonal es el resultado de la práctica
de los tres segundos hábitos que generan la victoria pública
o maestría interpersonal. Otra manera de enfocar la sinergia
interpersonal es considerarla como un producto de la mentalidad de abundancia,
la cuenta bancaria emocional y el esfuerzo por procurar primero comprender.
Un ejemplo notable de sinergia son los círculos de calidad comprometidos,
productivos y creativos.
Algunos
ejemplos ilustrativos sobre el hábito de la interdependencia,
son los siguientes:
Sinergice
actuando con proactividad, competitividad y creatividad en su equipo
de trabajo.
Seleccione la tercera idea superior en los grupos humanos en los que
participe.
Alcance nuevos logros y propicie la innovación en su propia familia.
Supérese a sí mismo para desarrollar cada una de las dimensiones
de su personalidad y lograr una mayor sinergia interna.
Actúe proactivamente para ayudar a la formación de un
equipo de trabajo bien integrado y productivo.
Acepte la diversidad como una fortaleza del equipo de trabajo que se
necesita explotar con inteligencia, creatividad y sensibilidad.
Intégrese a un equipo de trabajo sumando y multiplicando esfuerzos
para alcanzar los objetivos del grupo en forma sinérgica.
3.7 Séptimo hábito: Afile la sierra.
Este
hábito de efectividad interpreta la mejora continua y ofrece
un horizonte de superación personal en todas y cada una de las
áreas de nuestra personalidad. Este es el hábito que permite
entender el mejoramiento personal en las dimensiones física,
mental, socio-emocional y espiritual.
Stephen
R. Covey denomina a este hábito afilar la sierra por aquella
historia que relata acerca de un leñador que se encuentra en
pleno bosque tratando con mucho afán de derribar árboles
con su hacha. Sin embargo, no le pasa por sus mientes que su hacha también
requiere ser afilada cada cierto tiempo para que recupere su filo y
pueda seguir brindando un buen servicio. Pues eso es precisamente lo
que acontece con las personas cuando no son capaces de hacer un alto
en el camino de su vida para recuperar nuevas energías con el
descanso reparador, la lectura de estudio, la ayuda solidaria al prójimo
o la meditación. Las personas requerimos renovación en
todas y cada una las dimensiones de nuestra personalidad: física,
mental, socio-emocional y espiritual. En cualquier caso, la falta de
una apropiada renovación en estas dimensiones puede tener un
elevado muy costo para las personas.
Algunos
ejemplos ilustrativos sobre el hábito de la mejora continua,
son los siguientes:
Descanse
plácidamente las horas que necesita para reponer sus energías
físicas y mentales.
Lea, estudie y reflexione . . . todavía sigue siendo una de las
maneras más inteligentes de informarse, educarse y cultivarse.
Mejore todo lo que realiza, siempre existirá la posibilidad de
mejorar.
Aliméntese en forma nutritiva y sana para estar siempre en buena
forma.
Desarrolle su carácter expresando en su conducta principios y
valores positivos.
Ofrézcase a sí mismo la posibilidad de renovarse en todos
las dimensiones de su personalidad.
Cultive una vocación de servicio sirviendo a los demás
con amor.
4°. La sinergia de los hábitos de la efectividad personal
y organizacional.
Stephen
R. Covey establece muy claramente que los hábitos de la efectividad
personal y organizacional deben ser aplicados en forma integral, interrelacionada
y secuencial. Los siete hábitos de la efectividad personal y
organizacional deben ser aplicados en forma integral para propiciar
precisamente su sinergia. Los hábitos también se encuentran
entre sí interrelacionados, lo que también favorece su
sinergia interna. La secuencia de los hábitos establece, primero,
el logro de la victoria privada, básicamente por la práctica
de los tres primeros hábitos de la efectividad; y, después,
la victoria pública, fundamentalmente por la práctica
de los tres segundos hábitos. El séptimo hábito
debe practicarse en todo momento por cuanto ayuda a mejorar sustantivamente
todas las dimensiones de la personalidad: física, mental, socio-emocional
y espiritual. La clave de la efectividad de los siete hábitos
reside precisamente en su aplicación integrada, interrelacionada
y secuencial.
Los
siete hábitos de la efectividad constituyen un nuevo paradigma
de desarrollo que establece un difícil desafío personal
y organizacional. No se trata, pues, de una simple receta sino de incorporar
en la propia personalidad nuevos hábitos que propicien el desarrollo
en todas y cada una de las dimensiones de la personalidad. Aquí
también puede comprenderse el fenómeno de la resistencia
al cambio por diversas motivaciones y consideraciones. Puede observarse,
por ejemplo, lo difícil que puede resultarle a una persona que
carece del hábito de la lectura adquirirla este hábito
durante la edad adulta. Es dramático comprobar que al lado del
analfabetismo absoluto -personas que no son inteligentes en la lectura
y escritura- se encuentra el analfabetismo funcional. Este analfabetismo
funcional se produce cuando las personas aprenden a leer y escribir
pero por la falta de hábitos educativos desaprenden estas habilidades
culturales adquiridas. Puede también comprobar en su vida lo
difícil que es adquirir nuevos hábitos si trata de adquirir
el hábito de los ejercicios físicos diarios. Se trata
entonces de vencerse a uno mismo para adquirir nuevos hábitos
de vida saludables que reemplacen hábitos antiguos e insalubres.
Es cierto que no es una tarea imposible pero si exigente al máximo,
sobretodo cuando la autodisciplina no se encuentra toda lo fortalecida
que se requiere.
5°.
La inteligencia emocional: Una necesidad y una esperanza.
Inteligencia
emocional es un nombre nuevo para una realidad antigua en la psicología.
Este término aparece en la literatura psicológica recién
en el año 1990, en un escrito de los psicólogos americanos
Peter Salovey y John Mayer. Sin embargo, fue recién con la publicación
del libro La Inteligencia Emocional (1995) de Daniel Goleman que el
concepto se difundió rápidamente e hizo fortuna. A este
interesante libro pronto le siguió otro, del mismo Goleman, con
el nombre de La inteligencia emocional en la empresa (1998).
Sin
dejar de reconocer la importancia que tiene el cociente intelectual
-C.I.- y la pericia para el logro de los objetivos de desarrollo en
la empresa, Daniel Goleman, el principal estudioso y divulgador del
concepto de inteligencia emocional, ha señalado que el éxito
en la empresa obedecería nada menos que en un 80 por ciento a
este importantísimo factor.
¿Por
qué el tema de la inteligencia emocional ha capturado la atención
de los medios científicos, académicos, empresariales,
de comunicación y sociales en todo el mundo? Pueden haber varias
razones que expliquen este fenómeno, pero me atrevería
a señalar que la principal es la dramática comprobación
a diario de los gravísimos problemas sociales y humanos que se
viven en todo momento en el mundo. La inteligencia emocional en este
escenario cotidiano de desencuentros y angustias no representaría
sino una necesidad de reencontrarnos con nosotros mismos y los demás,
además de una esperanza viva para la humanidad.
6°.
Los problemas existenciales del mundo contemporáneo.
Viktor
E. Frankl (1905 - 1997), el notable médico psiquiatra y neurólogo
austriaco, fundador de la tercera escuela vienesa de psicoterapia, reflexionaba
sobre los graves problemas existenciales y los males sociales de la
época contemporánea en varios de sus extraordinarios libros
y planteaba como una respuesta a los mismos la logoterapia y el análisis
existencial.
Los
principios en los que se basa la logoterapia, de acuerdo a Joseph Fabry,
uno de discípulos más conspicuos de Frankl, son los siguientes:
La
vida tiene sentido en cualquier circunstancia;
El hombre es dueño de una voluntad de sentido, y se siente frustrado
o vacío cuando deja de ejercerla; y
El hombre es libre, dentro de sus obvias manifestaciones, para consumar
el sentido de su existencia.
Viktor E. Frankl explicó también la neurosis colectiva
que caracteriza a las sociedades enfermas. Los cuatro síntomas
de estas sociedades enfermas, serían los siguientes:
El
fatalismo, es decir la creencia de que existe un destino inexorable
que encierra al ser humano en los límites de un determinismo
del que no es posible escapar. Esta mentalidad fatalista es uno de los
rasgos psicosociales de la cultura de la pobreza en Latinoamérica
y en todo el mundo.
El fanatismo o el reduccionismo en creencias, valores y comportamientos
que alejan al ser humano de su racionalidad y lo impulsan a la exclusión,
los prejuicios y el autoritarismo. Se manifiesta en la política,
la religión, la cultura, el deporte y en muchos de los ismos
segregacionistas de la época actual.
La masificación o la pérdida del sentido de la individualidad
que convierte al hombre libre en un hombre masa. Los totalitarismos
de cualquier signo político engendran este tipo de personalidad
básica.
La existencia provisional por la inseguridad que permite que el horizonte
de vida del hombre se reduzca al momento presente y olvide el valor
que tiene la acción presente para la realización de un
futuro con esperanza y desarrollo. Es una respuesta a la falta de esperanza
y sentido de vida.
Frankl también comprendió los males de nuestra época
contemporánea, y los clasificó en tres grupos:
La
depresión, una de las enfermedades psiquiátricas de mayor
gravedad, que tiene incidencia y prevalencia mundial en constante aumento.
Se manifiesta también bajo la forma de desaliento, desánimo
y desesperanza en la vida y por la vida.
Las adicciones, que en los últimos años no solamente se
han agravado sino que inclusive han aparecido nuevas formas con el desarrollo
tecnológico. Es un problema mundial que tiene hondas y dramáticas
repercusiones psicológicas, sociales, culturales, legales, económicas
y políticas.
La agresión, manifestada en todo momento y en todos los confines
del planeta. Aparece revestida bajo la forma de conflictos de pareja,
abandono familiar, paternidad no responsable, pobreza extrema, explotación
de niños y mujeres para la prostitución, pandillas infantiles
y juveniles, delincuencia criminal, tráfico de drogas, guerrillas,
terrorismo, revueltas sociales y protestas, terrorismo, torturas y muchas
otras formas más de violencia.
Una comunicación personal de la maestra Leticia Ascencio de García,
Directora General de la Sociedad Mexicana de Análisis Existencial
y Logoterapia, nos informa: "Aquí en México la logoterapia
responde a un anhelo de esperanza que los mexicanos sentimos ante un
país que día a día vive en más inseguridad
y al que el derrumbe de tradiciones está afectando como a muchos
pueblos del mundo".
Y
qué es lo que podríamos decir cada uno de nosotros acerca
del estado de cosas en nuestro país. Acaso bastaría observar
sólo un día de programación de la televisión
nacional para ver en la pantalla reflejada nuestra propia miseria no
solo material sino también moral y espiritual.
Afortunadamente
existen esperanzas bien fundadas, hay fuerzas vivas de la sociedad que
con pocos recursos y en silenciosa pero fecunda y comprometida acción
luchan por vencer el avance degradante de la cultura de muerte y su
miseria moral y espiritual que día a día tratan de vendernos
sus mercaderes.
El
mensaje de Viktor E. Frankl, sintetizado en sus bellas palabras: A pesar
de todo, sí a la vida, es realmente esperanzador para un mundo
en el que grandes masas de personas pierden la fe en su propia vida
y en la vida.
El
desafío para todos nosotros, recogiendo el esperanzador mensaje
frankliano, es aprender a vivir cada día plenos de sentido o,
lo que es lo mismo, plenos de humanidad por la riqueza de nuestros principios
y valores.
7°.
¿Qué es la inteligencia emocional?
Después
de comprender por qué es importante un tema como el de la inteligencia
emocional en nuestro mundo actual, es necesario definirlo y saber un
poco más acerca de su estructura y dinámica psicológicas
y sociales.
Daniel
Goleman acerca del término emoción ha escrito, en La inteligencia
emocional (1995), lo siguiente: "Utilizo el término emoción
para referirme a un sentimiento y sus pensamientos característicos,
a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de
tendencias a actuar. Existen cientos de emociones, junto con sus combinaciones,
variables, mutaciones y matices. En efecto, existen en la emoción
más sutilezas de las que podemos nombrar".
Este
mismo autor en su libro La inteligencia emocional en la empresa (1998)
ha definido: "El término "inteligencia emocional"
se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos
y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros
mismos y en nuestras relaciones".
En
esta definición, Goleman ha considerado cinco aptitudes emocionales,
clasificadas a su vez en dos grandes grupos:
Aptitud
personal: Son las que determinan el dominio de uno mismo. Comprenden
las siguientes aptitudes:
Autoconocimiento.
Autorregulación.
Motivación.
Aptitud social: Son las que determinan el manejo de las relaciones.
Comprenden las siguientes aptitudes:
Empatía.
Habilidades sociales.
Antes de definir cada una de estas aptitudes emocionales, veamos, siguiendo
al propio Goleman, qué es una aptitud emocional. Goleman señala:
"Una aptitud emocional es una capacidad aprendida, basada en la
inteligencia emocional, que origina un desempeño laboral sobresaliente".
Ahora
veamos rápidamente cada una de estas aptitudes emocionales, necesarias
para sobresalir en el competitivo mundo del trabajo.
El
autoconocimiento consiste en conocer los propios estados internos, preferencias,
recursos e intuiciones. Este autoconocimiento comprende, a su vez, tres
aptitudes emocionales: 1. Conciencia emocional: Reconocimiento de las
propias emociones y sus efectos; 2. Autoevaluación precisa: Conocimiento
de los propios recursos interiores, habilidades y límites; y
3. Confianza en uno mismo: Certeza sobre el propio valer y facultades.
La autorregulación consiste en manejar los propios estados internos,
impulsos y recursos. Esta autorregulación comprende, a su vez,
cinco aptitudes emocionales: 1. Autodominio: Mantener bajo control las
emociones y los impulsos perjudiciales; 2. Confiabilidad: Mantener normas
de honestidad e integridad; 3. Escrupulosidad: Aceptar la responsabilidad
del desempeño personal; 4. Adaptabilidad: Flexibilidad para reaccionar
ante los cambios; y 5. Innovación: Estar abierto y bien dispuesto
para las ideas y los enfoques novedosos y la nueva información.
La motivación son las tendencias emocionales que guían
o facilitan la obtención de las metas. Esta motivación
comprende, a su vez, cuatro aptitudes emocionales: 1. Afán de
triunfo: Afán orientador de mejorar o responder a una norma de
excelencia; 2. Compromiso: Alinearse con los objetivos de un grupo u
organización; 3. Iniciativa: Disposición para aprovechar
las oportunidades; y 4. Optimismo: Tenacidad para buscar el objetivo,
pese a los obstáculos y reveses.
La empatía es la captación de sentimientos, necesidades
e intereses. Esta empatía comprende, a su vez, cinco aptitudes
emocionales: 1. Comprender a los demás: Percibir los sentimientos
y perspectivas ajenas, e interesarse activamente por sus preocupaciones;
2. Ayudar a los demás a desarrollarse: Percibir las necesidades
de desarrollo de los demás y fomentar su capacidad; 3.Orientación
hacia el servicio: Prever, reconocer y satisfacer las necesidades del
cliente; 4. Aprovechar la diversidad: Cultivar las oportunidades a través
de personas diversas; y 5. Conciencia política: Interpretar las
corrientes sociales y políticas.
Las habilidades sociales son las habilidades para inducir en los otros
las respuestas deseadas. Estas habilidades sociales comprenden, a su
vez, ocho aptitudes emocionales: 1. Influencia: Implementar tácticas
de persuasión efectiva; 2. Comunicación: Escuchar abiertamente
y trasmitir mensajes convincentes; 3. Manejo de conflictos: Manejar
y resolver desacuerdos; 4. Liderazgo: Inspirar y guiar a individuos
o grupos; 5. Catalizador de cambios: Iniciar o manejar los cambios;
6. Establecer vínculos: Alimentar las relaciones instrumentales;
7. Colaboración y cooperación: Trabajar con otros para
alcanzar objetivos compartidos; y 8. Habilidades de equipo: Crear sinergia
para trabajar en pos de las metas colectivas.
Esta es buena cuenta la anatomía de las aptitudes emociones,
tal como el propio Daniel Goleman las comprende en la organización.
Sin embargo, otros autores tienen otra manera diferente de comprender
la estructura de las aptitudes emocionales en el competitivo mundo de
los negocios de hoy en día. Puede, por ejemplo, revisarse de
Robert K. Cooper y Ayman Sawaf: La inteligencia emocional aplicada al
liderazgo y a las organizaciones (1997). Estos autores presentan un
modelo de la inteligencia emocional sustentado en cuatro pilares: 1.
Conocimiento emocional; 2. Aptitud emocional; 3. Profundidad emocional;
y 4. Alquimia emocional. A su vez cada uno de estos pilares de la inteligencia
emocional tienen cuatro aptitudes emocionales, lo que arroja un total
de dieciséis aptitudes emocionales.
El
análisis de ambos modelos de inteligencia emocional permite comprender
que en gran medida las aptitudes emocionales están superpuestas
con diferentes nomenclatura. Este tema seguramente será todavía
objeto de muchas controversias y debates, pero de momento la propuesta
de Goleman parece tener un mayor número de seguidores.
8°.
La efectividad personal y organizacional y la inteligencia emocional.
La
inteligencia emocional será, a no dudarlo, uno de los temas que
más se estudiará y explotará en los próximos
años. Durante el siglo XX uno de los temas recurrentes de estudio
e investigación de la psicología ha sido el de la inteligencia
racional, el mismo que se ha expresado en términos como edad
mental, cociente intelectual, aptitudes intelectuales, funciones cognitivas
e inteligencias múltiples.
Por
cierto, hay todavía muchísimo por investigar y estudiar
en cuanto al tema de la inteligencia emocional, pero de lo que podemos
hoy estar seguros es que el papel de las emociones comienza a reconocerse
y revalorarse plenamente en las organizaciones empresariales.
Daniel
Goleman no ha propuesto propiamente en sus últimos libros: La
inteligencia emocional, primero, y La inteligencia emocional en la empresa,
después, un programa para el desarrollo de las aptitudes emocionales.
Ha establecido, sí, quince líneas orientadoras para la
capacitación en aptitudes emocionales. Inclusive ha fundado el
Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations,
entidad que se mantiene muy activa en la creación de programas
efectivos para el desarrollo de las aptitudes emocionales en las empresas.
Algunos de estos programas identificados, que pueden conocerse vía
internet en la página web del Consortium, son los siguientes:
Tácticas y estrategias de interacción gerencial para el
liderazgo efectivo, entrenamiento en motivación de realización,
programa de entrenamiento en competencias emocionales, entrenamiento
en relaciones humanas, etcétera.
Tengo
la impresión de que muchas de las ideas propuestas por Stephen
R. Covey concuerdan con las de Daniel Goleman. ¿Por qué
no sinergizar las ideas de Covey, administrador, y Goleman, psicólogo,
en un proyecto de desarrollo personal y organizacional? Este es un desafío
interesante para psicólogos y administradores. He aquí
también una aplicación práctica de la tercera idea
superior de la que nos habla el propio Stephen Covey en su sexto hábito.
9°.
Las personas y los líderes centrados en principios.
Diversos
estudiosos e investigadores de la psicología han planteado en
varias de sus obras un conjunto de características psicológicas
que definirían al hombre maduro. Abraham H. Maslow (1908 - 1970)
en su libro Motivación y personalidad (1954) explicó mediante
una muy valiosa y original investigación un conjunto de rasgos
de la personalidad auto desarrollada.
Las
características de personalidad que pudo encontrar Maslow, explicadas
ampliamente en su citado libro, son las siguientes:
Percepción
más eficiente de la realidad y relaciones más cómodas
con ella.
Aceptación de sí mismo, de otros, de la naturaleza.
Espontaneidad.
Enfoque del problema.
La cualidad de separación; la necesidad de soledad.
Autonomía, independencia de cultura y medio ambiente.
Novedad continuada de expresión.
La experiencia mística; el sentimiento oceánico.
Sentimientos hacia la humanidad de identificación, simpatía
y afecto.
Relaciones interpersonales.
La estructura del carácter democrático.
Discriminación entre medios y fines.
Sentimiento filosófico de buen humor.
Creatividad.
Resistencia a la "enculturación".
Carl R. Rogers (1902 - 1987), otro brillante psicólogo contemporáneo
de Maslow, también ha planteado un conjunto de características
psicológicas de la personalidad del hombre del mañana.
Tales características, serían las siguientes:
Apertura
interna y externa al cambio, a nuevas formas de vivir, de ver, de ser.
Deseo de autenticidad, rechazo de la hipocresía, la falsedad
o el llevar una vida doble, secreta.
Cierto escepticismo hacia la ciencia y la tecnología, hacia lo
que pretende la conquista y el control de la naturaleza y de las personas,
a la vez que apoyo y colaboración con la ciencia y la tecnología
que llevan a la autoconsciencia y el autocontrol.
Deseo de armonía que evite dicotomía y busque la totalidad
de la vida con el pensamiento, los sentimientos, las energías
física y psíquica.
Deseo de intimidad, de nuevas formas de cercanía, de comunicación
tanto intelectual como emotiva.
Persona en proceso. La persona del mañana está convencida
de que la vida es dinámica, en cambio constante; vive este proceso
de transformación y corre riesgos que le lleve a ser y crecer.
Capacidad de amar, deseoso de brindar ayuda a otros cuando realmente
la requieren. La persona del mañana es gentil, sutil, aguda,
no-moralista, no-juez y está preocupada por los demás.
Contacto con la naturaleza. Esta persona es amante de la naturaleza
y tiene una conciencia ecológica que le permitirá el placer
de aliarse con la naturaleza en lugar de luchar o tratar de conquistarla.
Anti institucionalidad. Esta persona tiene antipatía por las
estructuras inflexibles, altamente estructuradas o burocratizadas; piensa
que la existencia de instituciones se justifica sólo si sirven
a las personas y no a la inversa.
Autoridad interna. La persona del mañana tiene confianza en su
propia experiencia y desconfianza de las autoridades externas impositivas;
es libre para, de acuerdo con sus propios juicios morales, desobedecer
las leyes que considera injustas.
Despego de bienes materiales. El dinero y el estatus social no son los
objetivos de esta persona que valora más el ser que el tener.
Tendencia al desarrollo espiritual. La persona del mañana desea
encontrar el significado y propósito de la vida, que va más
allá de lo humano; examina los caminos por los que el hombre
ha encontrado valores y fuerzas que le permiten trascender y vivir en
paz interior.
Stephen R. Covey también ha definido, sustentándose en
sus propios estudios y observaciones, las características distintivas
de las personas y líderes centrados en principios. De acuerdo
con Covey, las características de las personas centradas en principios,
serían las siguientes:
Son
más flexibles y espontáneas.
Sus relaciones con los demás son más fecundas y gratificantes.
Son más sinérgicas.
Aprenden continuamente.
Se vuelven más propensas a contribuir.
Obtienen resultados extraordinarios.
Desarrollan un saludable sistema inmunitario psicológico.
Fijan sus propios límites.
Llevan una vida más equilibrada.
Se sienten más confiadas y seguras.
Son más capaces de hacer coincidir lo que pregonan con lo que
realizan.
Se concentran en su círculo de influencia.
Cultivan una rica vida interior.
Irradian energía positiva.
Disfrutan más de la vida.
Siguiendo a Covey, a reglón seguido también señalamos
las características distintivas de los líderes centrados
en principios. Tales características, serían las siguientes:
Aprenden
continuamente.
Tienen vocación por servir.
Irradian energía positiva.
Creen en los demás.
Dirigen sus vidas de forma equilibrada.
Ven la vida como una aventura.
Son sinérgicos.
Se ejercitan para la autorrenovación.
De algo sí que podemos estar seguros revisando el significado
psicológico de todas estas características de personalidad.
Todas ellas, en mayor o menor grado, se relacionan con lo que hoy día
se denomina inteligencia emocional. De tal manera que el desarrollo
de estas características de personalidad no significará
sino el desarrollo de lo que hoy denominamos inteligencia emocional.
10°.
Reflexiones finales.
Es
necesario considerar seriamente las ideas propuestas por Stephen E.
Covey porque pueden ayudar muy efectivamente en el propósito
de contribuir al desarrollo personal y organizacional. ¿Son ideas
difíciles de aplicar, quizá algo costosas y, además,
con resultados más mediatos que inmediatos? Es posible que la
respuesta sea afirmativa; sin embargo, en el tema de la efectividad
personal y organizacional, de la misma manera que en el de la inteligencia
emocional, todavía no se conocen atajos, caminos cortos o rutas
fáciles.
De
lo que no podemos dudar es que en estos tiempos turbulentos que corren
se requiere impulsar decisivamente en las empresas programas que ayuden
efectivamente al desarrollo humano. Sin éste, a no dudarlo, no
será posible en modo alguno lograr el desarrollo organizacional
en forma firme y sostenida en un contexto mundial de creciente competencia
e incremento de competitividad.
Puedo
señalar que el rol del supervisor puede y debe enriquecerse y
fortalecerse sustantivamente con diversas acciones administrativas y
psicológicas. Sin embargo, si acaso debo señalar una sola
acción diría que el supervisor debiera asumir con más
competencia, dedicación y vocación su papel de comunicador,
motivador y capacitador en su trabajo del día a día. Debe
también comprender -tal como Daniel Goleman lo enseña-
que en el mundo del mañana, que en realidad viene siendo el mundo
del presente, ya no es suficiente el cociente intelectual y la pericia
para el logro del éxito sino que también es imprescindible
el dominio de ese complejo psicológico al que se denomina inteligencia
emocional.
Finalmente,
es muy necesario señalar la extraordinaria importancia que tiene
la conducta ética en todos los ámbitos de actuación
de la persona humana. Conducta ética que refleja la calidad de
los valores humanos y que no puede olvidarse en la compleja realidad
de las organizaciones y comunidades. Conducta ética que retrata
el patrimonio de humanidad de los actores sociales en un mundo esperanzador
y convulsionado. Conducta ética que necesita expresarse en el
desarrollo humano por cuanto sin esta base de principios no podría
sostenerse con solidez la efectividad personal y organizacional. La
inteligencia emocional significa también, entre muchas otras
cosas, la capacidad para expresar a plenitud la conducta ética,
rica en valores humanos y esencia de nuestra propia humanidad.
Bibliografía
Básica.
1.
ABANTO, Zoila . . .; HIGUERAS, Leonado . . .; y CUETO, Jorge . . . ICE.
Inventario de cociente emocional de Bar-On. Test par la medida de la
inteligencia emocional. Manuel Técnico. Lima, 2000.
2.
BAR-ON, Reuven . . . Bar-On Emotional quotient inventory. A measure
of emotional intelligence. Technical manual. Toronto, 1997. Multi-Health
Systems Inc.
3.
BENNETT, William J. . . . El libro de las virtudes. Buenos Aires, 1995.
Javier Vergara Editor S.A., primera edición.
4.
BROCKERT, Siegfried . . .; y BRAUN, Gabriele . . . Los tests de la inteligencia
emocional. Barcelona, 1997. Ediciones Robinbook S.L., primera edición.
5.
COOPER, Robert K. . . . ; y SAWAF, Ayman . . . La inteligencia emocional
aplicada al liderazgo y a las organizaciones. Bogotá, 1988. Editorial
Norma S.A., primera edición.
6.
COVEY, Stephen R. . . . El liderazgo centrado en principios. Barcelona,
1997. Ediciones Paidós Ibérica S.A. y Ediciones Paidós
SAICF, cuarta reimpresión de la primera edición.
7.
COVEY, Stephen R. . . . Meditaciones diarias para la gente altamente
efectiva. Barcelona, 1996. Ediciones Paidós Ibérica S.A.
y Editorial Paidós SAICF, segunda reimpresión de la primera
edición.
8.
COVEY, Stephen R. . . . Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.
La revolución ética en la vida cotidiana y en la empresa.
México D.F., 1996. Editorial Paidós Mexicana S.A., primera
edición.
9.
COVEY, Stephen R. . . . Los 7 hábitos de las familias altamente
efectivas. México D.F., 1998. Editorial Grijalbo S.A. de C.V.,
primera edición.
10.
COVEY, Stephen R. . . .; MERRILL, A. Roger . . .; y MERRILL, Rebecca
R. . . . Primero, lo primero. Vivir, amar, aprender, dejar un legado.
Buenos Aires, 1995. Ediciones Paidós SAICF, Ediciones Ibérica
S.A. y Ediciones Paidós Mexicana S.A., Primera edición.
11.
CSIKSZENTMIHALYI, Mihaly . . . Fluir (Flow) Una psicología de
la felicidad. Barcelona, 1996. Editorial Kairós S.A., primera
edición.
12.
CHONATI, Irma . . . Los 7 hábitos de la gente eficaz. Lima, 1995.
En: Calidad & Excelencia; Año 2 , N°. 7.
13.
DULEWICZ, Victor . . .; y HIGGS, Malcolm . . . La inteligencia emocional:
¿aportan las competencias datos para su fiable y correcta evaluación?
Barcelona, 1999. En: Training & Development Digest; N°. 16.
14.
FRANKL, Viktor E. . . . El hombre en busca de sentido. Barcelona, 1996.
Editorial Herder S.A., décima octava edición.
15.
GOLEMAN, Daniel . . . Eduque su mente. Entrevista de SALOPEK, Jennifer
J. . . . Barcelona, 1999. En: Training & Development Digest; N°.
16.
16.
GOLEMAN, Daniel . . . La inteligencia emocional. Barcelona, 1996. Javier
Vergara Editor S.A., primera edición.
17.
GOLEMAN, Daniel . . . La inteligencia emocional en la empresa. Buenos
Aires, 1999. Javier Vergara Editor S.A., primera edición.
18.
GOLEMAN, Daniel . . . La salud emocional. Barcelona, 1997. Editorial
Kairós S.A., primera edición.
19.
MARTIN, Doris . . .; y BOECK, Karin . . . EQ Qué es la inteligencia
emocional. Cómo lograr que las emociones determinen nuestro triunfo
en todos los ámbitos de la vida. Madrid, 1997. Editorial EDAF
S.A., primera edición.
20.
RUPEREZ Z., Cristina . . . La inteligencia emocional aplicada al trabajo.
Lima, 1999. En: Calidad & Excelencia; Año 4, N°. 17.
21.
RYBACK, David . . . EQ Trabaje con su inteligencia emocional. Los factores
emocionales al servicio de la gestión empresarial y el liderazgo
efectivo. Madrid, 1998. Editorial EDAF S.A., primera edición.
22.
SIMMONS, Steve . . . ; y SIMMONS, John C. . . . EQ Cómo medir
la inteligencia emocional. Primera guía que enseña a aplicar
sus principios en la empresa y en su vida privada. Madrid, 1998. Editorial
EDAF S.A., primera edición.
23.
STEINER, Claude . . .; y PERRY, Paul . . . La educación emocional.
Buenos Aires, 1997. Javier Vergara Editor S.A., primera edición.
24.
SEGAL, Jeanne . . . Su inteligencia emocional. Aprenda a incrementarla
y a usarla. Barcelona, 1997. Grijalbo Mondadori S.A., primera edición.
25.
VALLS ROIG, Antonio . . . Inteligencia emocional en la empresa. Barcelona,
1997. Ediciones Gestión 2000 S.A., primera edición.
26.
VARGAS TREPAUD, Ricardo . . . La psicología aplicada a la seguridad
industrial. Lima, 1999. Encarte especial de Seguridad & Gestión.
Revista de Administración Moderna de la Seguridad y Medio Ambiente.
Año 2, N° 6.
27.
WILLIAMS, Martha . . .; BRYNE, John . . .; y PIERA, Gustavo. . . Cómo
medir y desarrollar la inteligencia emocional. Barcelona, 1999. En:
Training & Development Digest; N°. 16.
Autor:
Ricardo Vargas Trepaud.
©
Ricardo Sotillo, 2000.
Todos los derechos reservados. Puedes redistribuir, reenviar, copiar
o citar este documento siempre que no lo modifiques y no lo uses
con fines comerciales.
Debes incluir esta nota, así como el nombre (Ricardo
Sotillo, 2000)
y la dirección www.capitalemocional.com
Gracias.
VOLVER
