La reciprocidad
entre en individuo y la organización permite el equilibrio organizacional.
La integración hombre-organización conlleva necesaria
e implícitamente una correspondencia recíproca basada
en contratos e intereses mutuos.
En relación
con el contrato es importante distinguir dos aspectos:
1. Jerarquía de las Necesidades
Es el contrato generalmente expresado por escrito, que se basa principalmente
en las normas laborales vigentes en el país y en el que frecuentemente
interviene la autoridad del Estado. Está referido a las condiciones
económicas, beneficios, funciones a desempeñar, cargo,
categoría, horario, etc.
2. El contrato psicológico
Es algo implícito que se da cuando una persona se integra a una
organización y donde la organización y el individuo esperan
ganar con la nueva relación.
Importancia del
Contrato Psicológico
Cuando una persona
se integra a una organización, después de un largo proceso
de reclutamiento y selección de personal, la empresa debe preocuparse
por crear condiciones que permitan al nuevo trabajador desenvolverse
con el máximo de su potencial, para así generar mayor
productividad y coadyuvar a la consecución de los objetivos organizacionales.
Por otro lado, se
deben brindar las posibilidades de desarrollo del trabajador para el
logro de sus expectativas y su realización (oportunidad de ascensos,
jornada laboral adecuada, prestaciones, seguridad, asumir mayores responsabilidades
y por ende mejores condiciones económicas, etc.). Esta situación
exige algo más que un simple contrato formal, es apremiante un
contrato psicológico entre el individuo y la organización.
Este contrato psicológico se refiere a la expectativa recíproca
del individuo y de la organización, que se extiende más
allá de cualquier contrato formal de empleo que establezca el
trabajo a realizar y la recompensa a recibir. Aunque no exista acuerdo
formal o cosa expresada claramente, el contrato psicológico es
un acuerdo tácito entre individuo y organización, en el
sentido de que una amplia variedad de derechos, privilegios y obligaciones,
consagrados por las costumbres, serán respetados y observados
por las dos partes.
El contrato psicológico
es un elemento importante en cualquier relación laboral e influye
en el comportamiento de las partes. Un contrato es una especie de acuerdo
o expectativa que las personas mantienen consigo mismas y con los demás.
En el fondo, cada persona representa sus propios contratos, que rigen
tanto las relaciones interpersonales como las relaciones que la persona
mantiene consigo misma (relaciones intrapersonal). Una fuente común
de dificultades en las relaciones interpersonales es la falta de acuerdos
explícitos y claros. No siempre las personas dicen abierta y
explícitamente lo que quieren y necesitan.
La noción
de un contrato psicológico implica la existencia de un conjunto
de expectativas recíprocas, no escritas en parte alguna. Muchas
de las expectativas son implícitas y tienen mucho que ver con
el sentidos de dignidad y de importancia de la persona. Todos esperamos
que la organización nos trate como seres humanos, que nos brinde
oportunidad de crecer y aprender más. Gran parte de los problemas
que conducen al descontento laboral, a las huelgas y a la deserción,
tienen mucho que ver con incumplimientos evidentes del contrato psicológico.
La interacción
psicológica entre empleado y organización es un proceso
de reciprocidad: La organización realiza ciertas cosas por el
trabajador y para el trabajador, lo remunera, le da seguridad y status;
de modo recíproco, el empleado responde trabajando y desempeñando
sus tareas. La organización espera que el empleado obedezca ante
su autoridad y, a su vez, el empleado espera que la organización
se comporte correctamente con él y obre con justicia. La organización
refuerza su expectativa mediante ciertos intentos de influir en las
persona o de limitar su participación. Las dos partes de la interacción
están guiadas por directrices que definen lo que es correcto
y equitativo y lo que no lo es.
El contrato psicológico cambia con el tiempo a medida que cambian
las necesidades de la organización y las del individuo. Lo que
un trabajador espera de su trabajo a los 25 años de edad puede
ser completamente diferente de lo que ese mismo empleado espera a los
50. En la misma forma, lo que la organización espera de una persona
durante períodos acelerados de crecimiento, puede ser completamente
diferente de lo que esa misma organización espera cuando alcanza
cierta estabilidad o cuando está sufriendo un revés económico.
Si la organización
cumple el contrato formal solamente, pero no el psicológico,
los trabajadores tienden a tener bajo rendimiento y menor satisfacción
en el empleo en vista de que no logran sus expectativas intrínsecas.
Por el contrario, si éstas se cumplen tanto económica
como psicológicamente, los trabajadores se sienten satisfechos,
permanecen en la organización y tienen un alto nivel de desempeño.
En la medida en
que las necesidades y las fuerzas externas cambian, cambian también
las expectativas, convirtiendo al contrato psicológico en un
contrato dinámico que debe negociarse constantemente. El contrato
psicológico es un poderoso determinante de la conducta de las
organizaciones, a pesar de que no aparece escrito en parte alguna.
Intereses Mutuos
La empresa es un
grupo de personas que están buscando un objetivo. Las personas
consideran al centro laboral como un medio para alcanzar sus metas y,
al mismo tiempo, las empresas necesitan personas que les ayuden a lograr
sus objetivos empresariales. Si no existen estos intereses mutuos, no
tiene sentido tratar de reunir un grupo e impulsar la cooperación
entre sus integrantes, porque no hay una base común.
El interés
mutuo genera metas superiores que integran los esfuerzos y los recursos
de los individuos y las organizaciones. Todos se sienten alentados a
enfrentar los problemas de las empresas en lugar de enfrentarse unos
con otros.
El interés
mutuo conlleva intercambio de recursos y se desarrolla mediante los
contratos psicológicos entre hombres y sistema, entre hombres
y grupos, y entre sistemas y subsistemas, en los que prevalece el sentimiento
de reciprocidad; cada uno evalúa lo que está ofreciendo
y lo que está recibiendo a cambio. En este intercambio de recursos,
si desaparece o disminuye el sentimiento de reciprocidad, ocurre una
modificación dentro del sistema.
El objetivo fundamental de toda organización dentro de una sociedad
es atender sus propias necesidades y, a la vez, atender las necesidades
de la sociedad mediante la producción de bienes o servicios,
por los cuales recibe una compensación económica.
Satisfacciones :
Costos = 1
Las personas forman
una organización o se vinculan con algunas, porque esperan que
su participación satisfaga algunas necesidades personales. Para
obtener estas satisfacciones, las personas están dispuestas a
incurrir en ciertos costos o a hacer inversiones personales (capacitación,
esfuerzos, cambio de actitudes, etc.) en la organización, pues
esperan que la satisfacción de sus necesidades personales sea
mayor que los costos, y evalúan el grado de satisfacción
alcanzada y los costos, mediante sus sistemas de valores.
Existe siempre una
relación de intercambio entre los individuos y la organización.
El medio por el cual se satisfacen los objetivos individuales determina
su percepción acerca de la relación, que podrá
observarse como satisfactoria por las personas que perciben que sus
recompensas cubren sus expectativas. El individuo ingresa en la organización
cuando espera que su satisfacción sea mayor que los esfuerzos
personales. Si cree que los esfuerzos personales sobrepasan las satisfacciones
que obtiene, estará dispuesto a dejar la organización,
si le es posible.
Al mismo tiempo,
la organización espera que la contribución de cada individuo
sobrepase los costos de tener personas en la organización. Es
decir, la organización espera que los individuos contribuyan
con más de lo que ella les brinda.
K. Davis sintetiza
el interés mutuo en la siguiente proposición: "Las
organizaciones necesitan a las personas y éstas también
necesitan a las organizaciones".
Conficto entre los
Objetivos Individuales y Organizacionales
Las metas organizacionales
y las individuales no siempre son las mismas. En la práctica
se comprueba que "el hombre busca el máximo placer con mínimo
esfuerzo" (Adam Smith). Es decir, los trabajadores tratan de sacar
mejores beneficios de la empresa sin que su contribución sea
importante. Por otro lado, muchos empresarios explotan a sus trabajadores
para tener mayor utilidad.
En la medida en
que se manejan bien las organizaciones, éstas sobreviven o crecen;
al crecer, las organizaciones requieren mayor número de personas
para la ejecución de las actividades para el cumplimiento de
sus objetivos, y estas personas, al ingresar en las organizaciones,
no siempre lo hacen pensando en los intereses de la empresa, sino que
persiguen básicamente objetivos individuales. Esto hace que gradualmente
los objetivos organizacionales se alejen de los objetivos individuales
de los nuevos participantes, generándose de esta manera una variedad
de comportamientos e intereses aislados y complejos entre el individuo
y la organización.
Si bien es cierto
que las organizaciones necesitan de las personas para cumplir sus objetivos
y las personas necesitan de las organizaciones para satisfacer sus necesidades;
es decir, ambos se necesitan, en el aspecto práctico y de manera
casi natural, cada uno de ellos pretenden sacar ventajas frente al otro.
Esta situación genera mayor complejidad en la relación
organización-personas.
Para trazar caminos
para una integración individuo-organización realmente
efectiva, la mayor parte de la responsabilidad recae sobre la decisión
de la alta gerencia. Además de la dificultad intrínseca
que el ejercicio de la tarea gerencial conlleva, Toffler anticipa que
se complicará bastante en el futuro. El comportamiento del gerente
tendrá que satisfacer simultáneamente varios objetivos.
Dentro de ellos deberá mejorar su capacidad para escuchar a diferentes
personas y conciliar intereses.
Fuente: www.sht.com.ar (Reproducido con autorización)
Autor: Walter Arana Mayorca Psicólogo Organizacional
©
Ricardo Sotillo, 2000.
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