Balada
Catalana
Rugiente pasión
ardía
en el alma del doncel;
fuera de Ella nada había
en el mundo para él.
-Lo que a tu capricho
cuadre
- dijo a su amada -- lo haré,
si las joyas de mi madre
me pides, te las daré!
Y ella, infame como
hermosa,
dijo en horrible fruición:
- ¡Sus joyas? ¡Son poca cosa!
¡Yo quiera su corazón!
En fuego impuro
él ardiendo
hacia su madre corrió
y al punto su pecho abriendo
el corazón le arrancó.
Tan presuroso volvía
la horrible ofrenda a llevar,
que, tropenzando en la vía,
fué por el suelo a rodar.
Y brotó un
acento blando
del corazón maternal
al ingrato preguntando:
- Hijo, ¡No te has hecho mal?
V. Balguer
--------------------------------------------------------------------------------
Celos
Al saber la verdad
de tu perjurio,
loco de celos, penetré en tu cuarto . . .
Dormías inocente
como un ángel,
con los rubios cabellos destrenzados,
enlazadas las manos sobre el pecho
y entreabiertos los labios . . .
Me aproximé
a tu lecho, y de repente
oprimí tu garganta entre mis manos.
Despertaste. . . Miráronme tus ojos . . .
Y quedé deslumbrado,
igual que un ciego que de pronto viese
brillar del sol los luminosos rayos!
Y en vez de estrangularte,
con mis besos
volví a cerrar el oro de tus párpados!
Francisco Villaespesa
--------------------------------------------------------------------------------
En Paz
Artifex vitae, artifex
sui.
Muy cerca de mi
ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos ni pena inmerecida;
Porque veo al final
de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
. . . Cierto, a
mis lozanías va a seguir el invierno;
mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin
duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas,
y en cambio tuve algunas santamente serenas . . .
Amé, fui
amado, el sol acarició mi faz. Vida, nada me debes!
¡Vida, estamos
en paz!
Amado Nervo
--------------------------------------------------------------------------------
Flor de un día
Yo di un eterno
adiós a los placeres
cuando la pena doblegó mi frente,
y me soñé, mujer indiferente
al estúpido amor de las mujeres.
En mi orgullo insensato
yo creía
que estaba el mundo para mí desierto,
y que en lugar de corazón tenía
una insensible lápida de muerto.
Más despertaste
tú mis ilusiones
con embusteras frases de cariño,
y dejaron su tumba las pasiones,
y te entregué mi corazón de niño.
No extraño
que quisieras provocarme,
ni extraño que lograras encenderme;
porque fuiste capaz de sospecharme,
pero no eres capaz de comprenderme.
encendiste en amor
con tus encantos,
porque nací con alma de coplero,
y buscaste el incienso de mis cantos?...
Me crees, por ventura, pebetero?
No esperes ya que
tu piedad implore,
volviendo con mi amor a importunarte;
aunque rendido el corazón te adore,
el orgullo me ordena abandonarte.
Yo seguiré
con mi penar impío,
mientras que gozas envidiable calma;
tú me dejas la duda y el vacío,
y yo, en cambio, mujer, te dejo el alma.
Porque eterno será
mi amor profundo,
que en ti pienso constante y desgraciado,
como piensa en la vida el moribundo,
como piensa en la gloria el condenado.
Antonio Plaza.
--------------------------------------------------------------------------------
La Casada Infiel
Y que yo me la llevé
al río
creyendo que era mozuela
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos;
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata
ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni dardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con tanto brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir
por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy cometido.
Sucia de besos y arena
yo me la lleve al río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
Me porté
como quien soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.
Federico García
Lorca
--------------------------------------------------------------------------------
Lied
Eramos tres hermanas.
Dijo una:
"Vendrá el amor con la primera estrella..."
Vino la muerte y nos dejó sin ella.
Eramos dos hermanas:
Me decía:
"Vendrá la muerte y quedarás tú sola..."
Pero el amor llevóla.
Yo clamaba, yo clamo:
"Amor o muerte
Amor o muerte quiero!"
Y todavía espero...
Rafael Alberto Arrieta
--------------------------------------------------------------------------------
Madrigal
Rodó una
perla de tu collar,
cayo en tu seno,
a allí a tu seno fuíla a buscar
de gozo lleno.
Creílo un nido. . . Dulce calor,
fuertes aromas,
y acurrucada hallé en su amor
a dos palomas.
José Marís Bartrina
--------------------------------------------------------------------------------
Reir LLorando
Viendo a Garrik
-actor de la Inglaterra-
El pueblo al aplaudirlo le decía:
"Eres el más gracioso de la tierra,
Y más feliz..."
Y el cómico
reía
Víctimas del spleen, los altos lores
En sus noches más negras y pesadas,
Iban a ver al rey de los actores,
Y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez, ante un
médico famoso,
Llegóse un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
Como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto
ni atractivo;
No me importan mi nombre ni mi suerte;
En un eterno spleen muriendo vivo,
Y es mi única pasión la de la muerte.
-Viajad y os distraeréis.
-Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad.
-Tanto he leído!
-Que os ame una mujer.
-Si soy amado!
-Un título adquirid.
-Noble he nacido!
-Pobre seréis quizá?
-Tengo riquezas.
-De lisonjas gustáis?
-Mis tristezas.
-Vais a los cementerios?
-Mucho... mucho...
-De vuestra vida actual ¡tenéis testigos?
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
Yo les llamo a los muertos mis amigos;
Y les llamo a los vivos, mis verdugos.
Me deja -agrega el médico- perplejo
Vuestro mal, y no debe acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo
"Sólo viendo a Garrik podréis curaros".
-A Garrik?
Sí, a Garrik... La más remisa
Y austera sociedad le busca ansiosa;
Todo aquel que lo ve muere de risa;
Tiene una gracia artística asombrosa!
-Y a mí me hará reir?
-Ah! sí, os lo juro;
El sí; nada más él; más... ;qué os
inquieta?
-Así -dijo el enfermo-, no me curo:
Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Cuántos hay
que, cansados de la vida,
Enfermos de pesar, muertos de tedio,
Hacen reir como el actor suicida,
Sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! Cuántas
veces al reir se llora!
Nadie en lo alegre de la risa fíe,
Porque en los seres que el dolor devora
El alma llora cuendo el rostro ríe!
Si se muere la fe,
si huye la calma,
Si sólo abrojos nuestra planta pisa,
Lanza a la faz la tempestad del alma
Un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del
mundo engaña tanto,
Que las vidas son breves mascaradas;
Aqui aprendemos a reír con llanto,
Y también a llorar con carcajadas.
Juan de Dios Peza
--------------------------------------------------------------------------------
20
Puedo Escribir Los
Versos. . .
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo:
"La noche está estrellada,
y titilan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la
noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los
versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como
ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a
veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los
versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche
inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el roció.
Qué importa
que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo
lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla
mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que
hace blanquear los mismos
arboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero,
es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será
de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero,
es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches
como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste
sea el último dolor que ella me causa,
y éstos los últimos versos que yo le escribo.
Pablo Neruda
--------------------------------------------------------------------------------
Sí...
Si puedes mantener
intacta tu firmeza
cuando todos vacilan a tu alrededor
Si cuando todos dudan, fías en tu valor
y al mismo tiempo sabes exaltar su flaqueza
Si sabes esperar
y a tu afán poner brida
O blanco de mentiras esgrimir la verdad
O siendo odiado, al odio no le das cabida
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad
Si sueñas,
pero el sueño no se vuelve tu rey
Si piensas y el pensar no mengua tus ardores
Si el triunfo y el desastre no te imponen su ley
y los tratas lo mismo como dos impostores.
Si puedes soportan
que tu frase sincera
sea trampa de necios en boca de malvados.
O mirar hecha trizas tu adora quimera
y tornar a forjarla con útiles mellados.
Si todas tu ganancias
poniendo en un montón
las arriesgas osado en un golpe de azar
y las pierdes, y luego con bravo corazón
sin hablar de tus perdidas, vuelves a comenzar.
Si puedes mantener
en la ruda pelea
alerta el pensamiento y el músculo tirante
para emplearlo cuando en ti todo flaquea
menos la voluntad que te dice adelante.
Si entre la turba
das a la virtud abrigo
Si no pueden herirte ni amigo ni enemigo
Si marchando con reyes del orgullo has triunfado
Si eres bueno con todos pero no demasiado
Y si puedes llenar
el preciso minuto
en sesenta segundos de un esfuerzo supremo
tuya es la tierra y todo lo que en ella habita
y lo que es más serás hombre hijo mío....
Rudyard Kipling
--------------------------------------------------------------------------------
Volverán
las oscuras golondrinas...
Volverán
las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que
el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán !
Volverán
las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez en la tarde, aun más hermosas,
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas
de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...,
ésas... ¡no volverán !
Volverán
del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto
y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán !
Gustavo
Adolfo Bécquer
--------------------------------------------------------------------------------
15
Me gustas cuando
callas...
Me gustas cuando
callas porque estás como ausente,
y me oyes de lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas
están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llenas del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando
callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que
te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando
callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Pablo
Neruda
--------------------------------------------------------------------------------
Te digo adiós
Te digo adiós
y, acaso, te quiero todavía,
no puedo olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste, no sé si te quería,
o tal vez nos quisimos, demasiado, los dos.
Ese cariño
nuestro apasionado y loco,
me lo metí en el alma, para quererte a ti.
No sé si te amé mucho, no sé si te amé poco,
pero sé que nunca volveré a amar así.
Te digo adiós
y, acaso, con esta despedida
mis mejores sueños mueren dentro de mí.
Pero te digo adiós, para toda la vida
aunque toda la vida siga pensando en ti.
José
Ángel Buesa
--------------------------------------------------------------------------------
Hagamos un trato
Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro
o a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense que flojera
igual puede contar
conmigo
Pero hagamos un
trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo
Mario Benedetti
--------------------------------------------------------------------------------
A Roosevelt
Es con voz de la
Biblia, o verso de Walt Whitman,
que habría que llegar hasta ti, Cazador!
Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod!
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aun reza a Jesucristo y aun habla en español.
Eres soberbio y
fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.
Y domando caballos, o asesinando tigres,
eres un Alejandro - Nabucodonosor.
(Eres un profesor de Energía,
como dicen los locos de hoy.)
Crees que la vida
es incendio,
que el progreso es erupción,
que en donde pones la bala
el porvenir pones.
No.
Los Estados Unidos
son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor
que pasa por las vértebras enormes de los Andes.
Si clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo a Grant lo dijo: "Las estrellas son vuestras".
(Apenas brilla, alzándose, el argentino sol
y la estrella chilena se levanta. . .) Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva-York.
Mas la América
nuestra, que tenía poetas
desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,
que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,
que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros, que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos llega resonando en Platón,
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
la América del grande Moctezuma, del Inca,
la América fragante de Cristóbal Colón,
la América católica, la América española,
la América en que dijo el noble Guatemoc
"Yo no estoy en un lecho de rosas"; esa América
que tiembla de huracanes y que vive de Amor;
hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña. Y ama. Y vibra; y es la hija del Sol.
Tened cuidado. Vive la América Española!
Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser, por Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.
Y, pues contáis
con todo, falta una cosa:¡Dios!
Ruben Darío [Málaga,
1904]
--------------------------------------------------------------------------------
Táctica y
Estrategia
Mi táctica
es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica
es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica
es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica
es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites
Mario Benedetti
--------------------------------------------------------------------------------
Chau número tres
Te dejo con tu vida
tu trabajo
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro
te dejo frente al
mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota
te dejo sin mis
dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía
pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono
estaré donde
menos
lo esperes
por ejemplo
es un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en
un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda
estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
Te quiero
Tus manos son mi
caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia
si te quiero es
por sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
tus ojos son mi
conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca es tuya
y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía
si te quiero es
porque sos mi
amor, mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
y por tu rostro
sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero
y porque amor no
es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no esta sola
te quiero en mi
paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso
si te quiero es
porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos
Mario Benedetti