El
aria más famoso de Puccini
Pueblo
de Pekín! Esta es la ley: Turandot, la Pura, será la esposa
de aquel que, siendo de sangre real, resuelva los tres enigmas que ella
le propondrá. Pero el que afronte la prueba y resulte vencido
ofrecerá al hacha su cabeza soberbia.
Así
reza el edicto impuesto por la bella pero fría y sanguinaria
princesa Turandot y que ha llevado a la muerte a decenas de aspirantes
subyugados por su inigualable belleza. El príncipe Calaf se ha
sometido a la difícil prueba y ha logrado resolver los tres misteriosos
enigmas de Turandot. ¿Cuáles son? la esperanza, la sangre
y el último, el hielo que enciende tu llama: Turandot. Ahora
le toca reclamar la mano de la fría princesa, quien ha quedado
a merced del hasta entonces desconocido vencedor. Pero la derrotada
princesa se rehúsa a cumplir con el juramento sagrado que la
obliga a ser esposa del hombre que adivine sus enigmas, por lo que ruega
a su padre, el emperador de China, que no la entregue al extranjero.
El desconocido
príncipe, viendo temblar de miedo a la princesa por primera vez,
le propone un enigma: Mi nombre no sabes, dime mi nombre... dime
mi nombre y al alba moriré.
Nessun
dorma (Nadie duerma)
¡Nadie duerma! Los heraldos de la princesa Turandot esparcen el
decreto por todo Pekín. Nadie dormirá esa noche hasta
que se encuentre a alguien que conozca el nombre del extranjero.
Mientras
Turandot y sus guardias recorren la ciudad atemorizando a la gente en
su afán de descubrir el nombre de Calaf, éste, posado
en una escalera, contempla las estrellas y, seguro de su victoria, espera
con ansia la llegada de la mañana.
Los matices
que adornan la personalidad de Calaf son varios y el intérprete,
en algunos pasajes, sólo tiene unas líneas para transmitirlos
al público. Su carácter es noble y posee gran valentía,
inteligencia y también ardor, el cual emana cuando se dirige
a Turandot a finales del segundo acto y en el dúo final del tercer
acto.
El rol
de Calaf está escrito para tenor lírico spinto y aunque
algunas voces netamente líricas pueden abordarlo, el perfil del
personaje y la escritura vocal exigen, ante todo, una voz exuberante
que refleje la noble apostura de un príncipe arrojado y decidido
a conquistar lo que quiere.
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el aria en mp3
CALAF
Nessun dorma!
Nessun dorma!
Tu pure, o principessa,
nella tua fredda stanza
guardi le stelle che tremano
d'amore e di speranza!
Ma il mio mistero
è chiuso in me,
il mio nome nessun saprà!
No, no, sulla tua bocca lo dirò,
quando la luce splenderà!
Ed il mio bacio scioglerà
il silenzio che ti fa mia!
VOCI
DI DAME
Il nome suo nessun saprà...
E noi dovrem, ahimè,
morir! Morir!
CALAF
Dilegua, o notte!
Tramontane, stelle!
Tramontane, stelle!
All'alba vincerò!
Vincerò! Vincerò!
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CALAF
¡Que nadie duerma!
¡Que nadie duerma!
¡Tú también, princesa,
en tu fría estancia
miras las estrellas que tiemblan
de amor y de esperanza!
¡Mas mi misterio
se encierra en mí,
mi nombre nadie sabrá!
¡No, no, sobre tu boca lo diré,
cuando resplandezca la luz!
¡Mi beso deshará
el silencio que te hace mía!
VOCES
FEMENINAS
¡Su nombre nadie sabrá...
y nosotros, ay,
debemos morir! ¡Morir!
CALAF
¡Noche, disípate!
¡Pónganse las estrellas!
¡Pónganse las estrellas!
¡Al alba venceré!
¡Venceré, venceré!
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