Poesía para la amistad, para el amor, para el desengaño.

LA CITA

Poesía para la amistad, para el amor, para el desengaño.

 

ENLACES

POETAS

POEMAS

MIS VERSOS

FRASES

UTOPÍA

MITOLOGÍA

MÚSICA

HAIKU

POETAS EN RED

LA CITA


Desde la primera vez que se masturbó y creyó que iba a morir necesitaba que le abrazaran cuando alcanzaba el clímax. Siempre lo pedía: Abrázame. No todas las mujeres lo hacían.

Llevaba todo el día imaginando el abrazo de Verónica. El tacto y el olor de su piel, el sabor de su boca, la presión y el calor de sus cuerpos uno sobre el otro, su melena rubia desparramada sobre la almohada. Desde que despertó por la mañana todo había sido preludio y deseo.

La llamó varias veces para asegurarse de que no se había olvidado; de que no perdiera el tren de las 14 horas.
Ya tenía mesa reservada en el restaurante. Después de cenar, la llevaría a la playa y la besaría junto al mar. Quería seducirla, y lo tenía todo tan pensado, que se complacía en recordar una y otra vez con un punto de excitación, lo que aún no había sucedido.

Pero desde que escuchó la noticia del accidente del metro en Valencia, la había llamado infinidad de veces sin obtener respuesta.

Llevaban chateando varios meses; sin embargo, los únicos datos que tenía de ella eran el número del móvil, y su nombre: Verónica. Se reprochó no saber más. Si había muerto en ese maldito accidente nadie se lo diría nunca. Marcó una vez más el número, ya sin esperanza. Nada. Pero eran las siete de la tarde y él estaba en la estación, esperándola. ¿Qué otra cosa podía hacer? De pie en el andén aguardaba a no verla andar hacia él con paso firme y zapatos de tacón, como en la foto que le había enviado. ¿Qué iba a hacer ahora con esa fotografía? La imagen que reflejaba se había trasladado bruscamente del porvenir al pasado.

Sentía una humedad salada en la comisura del labio, y entonces la contempló frente a él como surgiendo de la neblina…

_ Te llamé muchas veces esta tarde_ le dijo.
_ Lo siento, perdí el móvil_
_ Creí que no vendrías. Creí que ya no vendrías nunca_
Verónica no dijo nada. Solo le abrazó, y él hundió su rostro en la melena rubia.

 

Nota de capitalemocional:

Este relato nos lo envía Rosario Moreno, de Valencia. Lo escribió tras el accidente de metro de Valencia en julio de 2006. Es difícil llevar esperanza en medio de tanto dolor, aunque con este relato Rosario nos muestra un final que hubiésemos deseado, de corazón para todas las personas en Valencia ese terrible día.

 

.ENLACES

POETAS

POEMAS

MIS VERSOS

FRASES

UTOPÍA

MITOLOGÍA

MÚSICA

HAIKU

POETAS EN RED

Es una idea de Ricardo Sotillo