Primera regla.
Sé implacable
con las palabras: No debe confundirse con arrogancia, prepotencia
o ira. Se trata sencillamente de utilizar las palabras como apoyo
sólido a la argumentación. Hay que terminar la argumentación,
no se debe quedar a medias. De este modo el terreno para el debate
se sitúa en las palabras y no en otro. Se debe comenzar cualquier
intervención, aunque sea para contestar a una pregunta, de
la misma manera que cuando se dice un discurso, con tres partes: introducción,
argumentación desarrollada y conclusión (con más
fuerza que al principio y no al revés como suele pasar).
Segunda regla.
No des nada por
supuesto: Las suposiciones son enemigas de los hechos. Ese trabajo
ha de hacerlo quien argumenta. Nunca quien escucha o contraargumenta.
Tercera regla.
No tomes nada
como algo personal: Eso distraería el sentido del asunto en
cuestión y, lo que es más importante, te desviaría
del objetivo real. Las cuestiones planteadas en el terreno personal
están cargadas de elementos relacionales inestables, que no
favorecen alcanzar acuerdos, salvo que te encuentres en una situación
muy favorable, lo que se traduciría en debatir con alguien
que te admira incondicionalmente.
Cuarta regla.
Empléate
a fondo: Esto se nota y mucho. Cuando alguien muestra interés
y entrega hacia un tema, se nota y se nos muestra como difícil
adversario. Mostrar cierto desinterés o falta de entusiasmo
invalidaría en gran medida la fuerza de la argumentación
y de quien argumenta. David tenía más interés
que Goliath.
Desde
el modelo cognitivo-emocional de Aaron Beck podemos recoger al menos
cinco tipos de errores cognitivos que hacen que perdamos eficacia
en nuestra tarea.
1.- Inferencia
arbitraria. Esto significa que anticipamos una determinada conclusión
sin ninguna evidencia que la apoye, e incluso con evidencias contrarias.
"Como hagamos la reunión en martes todo perdido"
2.- Abstracción
selectiva. Es cuando extraemos un detalle negativo fuera de contexto
y el resto de la experiencia lo centramos en ese detalle. Esto parece
del superagente 86 "Aha, con que el viejo truco de ignorarme
para hundirme"
3.- Generalización
excesiva. A partir de uno o varios hechos aislados se extiende la
experiencia negativa al resto de las situaciones vitales, aunque no
tengan relación alguna. "Claro, esto es una catástrofe,
todo va de mal en peor y encima todo me pasa a mí"
4.- Personalización.
Tendencia a atribuirse a uno mismo fenémenos externos sin base
real. "Lo hace para fastidiarme, siempre voy a lavar el coche
me llueve a mí"
5.- Pensamiento
dicotómico. Tendencia a calsificar todas las experiencias en
una o dos categorías opuestas. " O está conmigo
o contra mí"