La primera
ventaja que nos proporciona el método es evitar el error. Pero,
además de proporcionarnos un conjunto de reglas o procedimientos
para deducir lo que ya conocemos, puede aplicarse a cualquier nuevo
campo del saber. El método permitirá que aumentemos nuestros
conocimientos y descubramos nuevas verdades.
Las reglas
del método pueden resumirse en cuatro fundamentales, enunciadas
por Descartes en su "Discurso del método":
1. Regla
(Evidencia)
«No admitir jamás como verdadero cosa alguna sin conocer
con evidencia que lo era: es decir, evitar con todo cuidado la precipitación
y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más
que lo que se presentara tan clara y distintamente a mi espíritu
que no tuviese ocasión alguna para ponerlo en duda»
Descartes
es un precursor del método basado en la evidencia. Sólo
acepta como verdadero lo evidente. Pero ¿Qué es evidente?
La evidencia se produce sólo en la intuición, es decir,
en un acto puramente racional por el que nuestra mente capta o "ve"
de modo inmediato y simple una idea. La intuición es la captación
intelectual inmediata de una idea. Inmediato implica que no hay una
cadena deductiva de por medio y, por otra parte, que no hay mezcla con
nada sensible (no median los sentidos o la experiencia para captar esa
idea). Si lo que es evidente es lo que es intuido, ¿Qué
es lo que la mente intuye? ideas claras y distintas.
Una idea
es clara cuando podemos advertir todos sus elementos sin la menor duda
(se opone a oscura).
La idea será distinta cuando aparezca claramente diferenciada,
separada y recortada de las demás, de tal manera que no podamos
confundirla con ninguna otra idea. (se opone a idea confusa).
La intuición
intelectual se caracteriza por su indubitabilidad y exclusión
total del error. Entre lo absolutamente falso y lo absolutamente verdadero
no hay término medio. Algo es verdadero o falso. Descartes excluye
los conocimientos que son únicamente probables. La certeza, como
propiedad fundamental del saber, exige la desestimación absoluta
de lo probable. Lo que no es claro y distinto (evidente) es confuso
y oscuro debiendo ser rechazado como posible fuente de conocimiento.
La evidencia,
como criterio de verdad, exige también que el conocimiento se
retraiga a sus propios dominios y leyes, independientemente de lo que
exista externamente a nuestra mente y su proceder. No hay posibilidad
de experimentar una intuición sensible. Ésto no existe.
Las ideas que provienen de la sensación son siempre oscuras y
confusas.
Descartes
llamó también "naturae simplices" o naturalezas
simples a las ideas que poseen las características de claridad
y distinción. Estas naturalezas simples son conocidas intuitivamente
y constituyen los pilares sobre los que se asientan las verdades o ideas
complejas. Por supuesto, Descartes sólo admite un reducido número
de ideas simples (extensión, substancia, pensamiento, etc.).
La mayoría de nuestras ideas son complejas, por lo que hay que
encontrar la manera de reducirlas a ideas simples, por lo tanto, evidentes.
Descartes
va cerrando el círculo: las naturalezas simples son, además,
ideas innatas, es decir, ideas que están potencialmente en la
mente y surgen con ocasión de determinadas experiencias.
Las ideas
innatas son poseidas por todos los hombres por el hecho de ser racionales.
No son ideas que se adquieran a través de la experiencia o el
aprendizaje y tampoco dependen de la cultura o las condiciones históricas.
Son verdades evidentes que se hallan en nuestras mentes, independientemente
del tiempo, el lugar y la persona que las piense. Esto era necesario
para poder garantizar un conocimiento evidente o cierto. Las ideas innatas
garantizan la veracidad de nuestros conocimientos al convertirse en
su verdadero y único sostén. Ellas mismas no necesitan
(ni pueden) ser demostradas ya que caen fuera de la cadena de deducciones.
El primer motor inmóvil que mueve sin ser movido queda transformado
el las unidades simples de conocimientos que son la base de toda demostración
sin ser ellas mismas demostradas por nada.
2. Análisis
«Dividir
cada una de las dificultades que examinase en tantas partes como fuera
posible y como requiriese para resolverlas mejor»
Cualquier problema que tengamos que estudiar no es más que un
conjunto vertebrado de ideas complejas. Analizar consiste en descomponer
lo complejo en sus elementos simples, elementos éstos que podrán
ser susceptibles de ser intuidos como ideas claras y distintas, esto
es: evidentes.
Reducimos lo complejo a lo simple y, en el mismo movimiento, accedemos
desde lo desconocido a lo conocido: las ideas innatas. Este procedimiento
puede ser
3. Síntesis
«El
tercero, en conducir por orden mis pensamientos, comenzando por los
objetos más simples y más fáciles de conocer para
ascender poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los
más compuestos, suponiendo incluso un orden entre los que se
preceden naturalmente unos a otros".
Una vez que hemos llegado a los elementos simples de un problema hay
que reconstruirlo en toda su complejidad, deduciendo todas las ideas
y consecuencias que se derivan de aquellos principios primeros absolutamente
ciertos. La síntesis es un proceso ordenado de deducción,
en el que unas ideas se encadenan a otras necesariamente. En el proceso
deductivo no sólo reconstruimos lo complejo a partir de sus elementos
simples y verdaderos, sino que ampliamos nuestros conocimientos con
nuevas verdades: de lo conocido (los elementos simples ) accedemos a
los desconocido mediante un proceso ordenado y riguroso de concatenación
de ideas.
La síntesis
complementa al análisis y nos permite avanzar en la búsqueda
de nuevas verdades.
4. Comprobación
«Y
el último, en realizar en todo unos recuentos tan completos y
unas revisiones tan generales que pudiese estar seguro de no omitir
nada»
Se trata de comprobar y revisar que no haya habido error alguno en todo
el proceso analítico-sintético. La comprobación
intenta abarcar de un solo golpe y de manera intuitiva la globalidad
del proceso que se está estudiando. Se parte de la intuición
y a ella se vuelve.
Una vez comprobado todo el proceso, podremos estar seguros de su certeza.